Ucrania: un cómico de tv está a punto de llegar a la presidencia

Anadolu

El caso de Ucrania

Antes de dar la noticia, varios medios de comunicación y agencias de noticias tuvieron que hacer la aclaración: “No es broma, un cómico lidera las elecciones presidenciales en Ucrania”. Y no es para menos, en el país europeo la línea entre ficción y realidad se ha vuelto muy difusa durante la carrera presidencial de 2019.

Volodymyr Zelensky, un cómico protagonista de la serie de televisión “El Sirviente de la Gente”, obtuvo el primer puesto con más del 30% de los votos en la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Lo curioso es que en el programa de televisión interpreta a Vasily Golorobdko, un profesor que inesperadamente llega a la presidencia de Ucrania tras aparecer en un video viral en el que se queja de la corrupción.

Zelensky dijo en una entrevista con la BBC que el éxito del show se debe, precisamente, a que la gente quiere ver a un presidente como el personaje. Por tal razón, el 31 de diciembre decidió lanzarse a la presidencia de Ucrania, dejando en claro que no era una estrategia de publicidad ni una broma. La elección deberá definirse en segunda vuelta entre Zelensky y Petro Poroshenko, quien busca la reelección y solo obtuvo el 16,6% de los votos. Dicha votación se realizará el 21 de abril próximo.

Aunque aún no hay nada claro, el inexperimentado candidato tiene como ventaja su carisma e ingenuidad política. La fortaleza de Zelensky es precisamente su vulnerabilidad, entre más lo atacan, más fuerte es. No teme cometer errores y mucho menos estar en un escenario. De hecho, en un video con una impresionante calidad cinematográfica, retó al presidente Poroshenko a que el debate final lo hicieran en el Estadio Olímpico de Ucrania, que tiene capacidad para más de 70 mil espectadores.

Poroshenko, por su parte, le respondió con un video muy parecido, que ha convertido esta carrera electoral en una especie de 'reality show' donde lo que menos interesa es la seriedad de los temas a tratar. Por eso pocos ciudadanos saben que ambos están a favor de ser parte de la UE y de la OTAN, y los dos condenan la injerencia rusa en territorio ucraniano. En lo poco que se diferencian es en cuestiones domésticas, como las políticas anticorrupción y el enfoque para resolver la crisis económica.

Confianza, carisma y humor

Hay cientos de ejemplos de gente famosa que trabaja en el entretenimiento y pasa a la escena política, como Ronald Reagan (1981 – 1989) en EEUU, o Joseph Estrada, presidente de Filipinas de 1998 a 2001. Sin embargo, estos personajes una vez llegaron al poder se transformaron en servidores públicos.

Muy pocos, como Screaming Lord Sutch, cantante de rock, o P.T. Barnum, artista circense de EEUU, intentaban hacer lo contrario: llevar el entretenimiento a la política. Ahora parece haber una mimetización entre los personajes ficticios del entretenimiento y su proyecto político de la realidad. Por ejemplo, Donald Trump y su personaje del programa de televisión El Aprendiz; Zelensky en El servidor del pueblo, y Jimmy Morales, presidente de Guatemala, en el programa de humor Moralejas.

Probablemente, el caso más parecido al de Ucrania es el de Guatemala. El humorista Jimmy Morales llegó a la presidencia del país en el 2015 con más del 70% de los votos a favor pues, al igual que Zelensky, se convirtió en un símbolo del descontento contra del establecimiento político, la corrupción y la crisis económica del país.

En Ucrania, de acuerdo con una encuesta Gallup llevada a cabo en marzo de 2019, solo el 9% confía en su gobierno y un 91% lo ve como una entidad corrupta.

Las personas que votaron por Zelensky confían y parecen no distinguir claramente entre la figura de televisión y el candidato real. Sienten que lo conocen íntimamente por ser un personaje querido por los televidentes. Su proyecto a la presidencia es poco claro, pero sus seguidores consideran que con ver la serie de televisión y sus 'stand up' de comedia, pueden entender su plan político. Curiosamente, algo muy similar dijeron los seguidores de Trump en su momento.

Max Weber entiende la legitimidad y aceptación de las autoridades con tres formas que la justifican: tradición, legalidad y carisma. Obedecemos a los líderes carismáticos, explica Weber, porque confiamos en ellos. Hay algo acerca de su carácter que nos genera una aceptación interna de sus decisiones. Esta especie de “fe”, según Weber, no puede ser defendida de manera racional.

Para Thomas Hobbes, fundador de la Teoría de la Superioridad, reír es un acto de superioridad que nos da satisfacción o gloria frente a un otro que es diferente o que no entiende una broma. Es decir, el humor sirve para construir identidad. “El humor es un constructor de identidad nacional y juega un rol central para mantener, y a veces para interrumpir, el orden social”, explica Rebeca Adler Nissen, internacionalista experta en el tema.

En palabras mucho más sencillas, el humor y el carisma generan un fuerte sentido de identidad dentro de una comunidad. El uso de estos dos factores por parte de estos candidatos en un mundo donde los 'memes' proliferan en segundos, y hasta pueden convertirse en símbolos de un movimiento político (como pasó con Pepe la rana, insignia del movimiento ‘Alt-Right’ en EEUU), podría explicar el surgimiento de este fenómeno global.

La falsa realidad

Es preciso aclarar que existen factores muy específicos que pueden incidir en el surgimiento de este tipo de candidatos. Por ejemplo, la presunta injerencia rusa en redes sociales por intereses geopolíticos en Ucrania. Una estrategia que, según la CIA, el gobierno ruso utilizó para desinformar deliberadamente al electorado estadounidense y ayudar en la elección de Donald Trump en el 2016.

Varios analistas han alertado que el cerebro detrás del fenómeno Zelensky es el multimillonario Ihor Kolomoisky, dueño del canal de televisión donde trabaja el cómico, y quien además tiene una disputa personal con Poroshenko. Kolomoisky vive en Israel luego de ser acusado de saquear fondos públicos usando un banco de su propiedad.

Ucrania está envuelta en un ambiente político donde la realidad y la ficción parecen coexistir sin ningún problema. No es casual que un imitador de Darth Vader, el malvado de la afamada película de La Guerra de las Galaxias, se haya lanzado a la alcaldía de Odessa en el 2015. Actualmente es muy normal ver vallas publicitarias del programa de Zelensky que parecieran ser de su campaña presidencial.

Es inevitable hacer el paralelo con el capítulo de la afamada serie Black Mirror, en que el oso Waldo, un personaje animado de televisión que usa un lenguaje procaz y se burla de la política, se convierte en un candidato presidencial. En el capítulo, un sujeto dice que Waldo es perfecto porque no tiene fallas humanas: “Es una construcción que la gente, no solo acepta, sino que ama”.

La aparición de estos candidatos puede que haya banalizado la política; pero también ha hecho que muchas personas se interesen en los temas públicos. Por ahora, solo queda esperar el debate del 19 de abril en Ucrania, que sin duda será un show que nadie querrá perderse. Si bien el joven cómico puede vencer a Poroshenko en una actuación memorable durante el debate, Zelensky debe recordar que una cosa es interpretar al presidente y algo muy distinto es serlo.