¿Cuánto crecerá la economía este año?

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Un Producto Interno Bruto cercano al 3,2% sería aceptable dados los nubarrones que han dejado sectores como la construcción, la industria y las exportaciones. Los resultados del tercer trimestre son los mejores en cuatro años

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Con el acelerón del Producto Interno Bruto (PIB) en el tercer trimestre de 3,3%, uno de los mejores en cuatro años y medio, la economía colombiana se convirtió en la de mejor crecimiento en la región latinoamericana.

Parece que la meta de crecimiento prevista por el Gobierno de 3,5% no está lejana.

Sin embargo, no se deben echar las campanas al vuelo, sobre todo cuando en el cuarto trimestre se nota que sectores que tradicionalmente jalonaban la economía como la construcción siguen de capa caída.

Pero este comportamiento ha sido contrastado con sectores que han mostrado su alto nivel de desempeño como el financiero, el comercio, el consumo interno y la agricultura que muestra una cara positiva en el remate del año.

Tanto para el Gobierno como para el sector privado como lo son los gremios y los analistas, este año el promedio de crecimiento puede estar cercano al 3,5% o 3,6%.

Para ello el último trimestre deberá crecer alrededor de 4,8%, un resultado lejano pero no descartable.

 

Lo real

Sin embargo, aterrizando las cifras todo parece indicar que promediando los resultados, la economía puede estar más cerca del 3,3%, un resultado que de todos modos es superior al 2,7% de 2018.

De acuerdo con los analistas del Bancolombia, “si bien la lectura agregada de la cifra es positiva, en la medida en que implica la continuidad de la senda de recuperación de la economía, creemos que prevalecen algunos elementos importantes que empañan la visión prospectiva de las cifras del PIB”.

“La tasa del tercer trimestre de 2019 es la más alta de los últimos cuatro años. Esto pone de manifiesto que la tendencia de recuperación que inició la economía en 2018 se ha fortalecido. Las buenas noticias están concentradas en la fortaleza de la demanda interna, en particular el consumo y la inversión privados, que han sostenido su avance en medio de un entorno global altamente retador para el mundo emergente. También es de destacar el dinamismo de sectores asociados al mercado local, como el comercio, las actividades financieras y la administración pública, así como la recuperación experimentada por la agricultura”, comentan los expertos del banco.

Entre los resultados regulares, estiman que “en términos de variación trimestral ajustada, el registro del periodo julio-septiembre es el más bajo en lo que va del año (0,6%, frente a las lecturas de 0,9% y 1,3% de los dos periodos previos). Entre los rubros de gastos se destaca la ralentización de las exportaciones,  que presentaron un retroceso trimestral de 1,2%, que ha ocurrido pese a la depreciación real que ha experimentado recientemente el peso colombiano”.

 

Lo negativo

Asimismo se indica que entre lo negativo de las cifras están “la dispersión en el desempeño sectorial y, específicamente, la debilidad experimentada por el subsector de las edificaciones: su caída anual de 11,1% fue muy superior a nuestras estimaciones. Más aún, este elemento fue la principal fuente de diferencia frente a nuestros pronósticos. También creemos que es desfavorable la dinámica todavía lenta de la industria, ya que, al igual que la construcción, es un sector con altos encadenamientos productivos. La recuperación y consolidación de la dinámica productiva de estos dos sectores creemos que es la tarea pendiente más importante para los próximos trimestres”.

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La entidad financiera recalca que “reafirmamos nuestra proyección de crecimiento para todo 2019 en 3,2%. Esta última publicación de las cuentas nacionales implicó un crecimiento del PIB en lo corrido del año de 3,1%, tal que un último trimestre similar a la expectativa que propusimos en nuestro Informe Anual de Perspectivas Económicas 2020, permitiría cerrar el año en la cifra propuesta. Entre tanto, para el próximo año tenemos una visión cautelosa, en la que esperamos una menor aceleración del avance de la economía, como resultado del balance entre la solidez persistente del balance interno frente a los vientos de cara globales”.

Un ejemplo

Respecto al resultado del tercer trimestre, el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, ratificó que la economía colombiana es un ejemplo si se tiene en cuenta que en este momento el panorama internacional no es claro.

Agregó que este impulso que ha tomado la economía se relaciona con la implementación de la Ley de Financiamiento, que recientemente tumbó la Corte Constitucional por vicios de trámite.

“El mensaje es claro: tenemos que insistir en lo que está bien. Este dato refleja que las medidas que incluyó la Ley de Financiamiento, aprobada por el Congreso el año pasado y que estarán vigentes hasta el 31 de diciembre, tienen que seguir en el 2020. Por eso, debemos continuar en esta senda de expansión con las medidas que presentamos en la Ley de Crecimiento”, dijo Carrasquilla.

Igualmente, señaló que el dato del crecimiento económico está alineado con las expectativas, aunque sigue estando por debajo de lo que el Gobierno nacional quisiera alcanzar, pues la meta para este año es del 3,6%.

“Es necesario entender que junto con el dato del segundo trimestre, es más que claro que la economía está superando choques anteriores y seguirá creciendo”, indicó Carrasquilla.

 

La agricultura

Por su parte el ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Andrés Valencia Pinzón, destacó el crecimiento del agro en 2,6% frente al mismo periodo de 2018. El funcionario explicó que este resultado es jalonado principalmente por los cultivos agrícolas, los cuales crecieron 3,4%.

El ministro Valencia dijo que el crecimiento de la agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca se explica por el aumento de cultivos agrícolas transitorios; cultivos agrícolas permanentes; propagación de plantas (actividades de viveros, excepto viveros forestales); actividades de apoyo a la agricultura y la ganadería y posteriores a la cosecha; explotación mixta (agrícola y pecuaria) y caza ordinaria y mediante trampas; y actividades de servicios conexas.

En tal sentido, el jefe de la cartera agropecuaria resaltó que los productos que jalonaron el aumento del PIB agropecuario en el tercer trimestre fueron arroz (7,5%); leguminosas frescas o secas (2,9%); café pergamino (11,2%) y frutas y nueces (10,3%).  

En el comportamiento del tercer trimestre, el agro mostró una aceleración de 160 puntos básicos respecto al tercer trimestre de 2018. Además, el reporte dio continuidad a la senda de recuperación que tiene lugar desde comienzos de 2019. El buen dinamismo de la agricultura fue resultado de un incremento en la producción de café (12,3%), debido a que las exportaciones de este se han visto favorecidas por la mayor rentabilidad que ha implicado  la depreciación del peso en lo corrido del año. Además, la subida precio del arroz que impulsó el cierre de la vía al llano incentivaron a una aceleración relevante en su ritmo de producción.

 

La construcción

De otro lado, la construcción completa tres trimestres de comportamiento negativo en la generación de valor agregado a la economía. Así lo señaló la presidenta ejecutiva de Camacol, Sandra Forero Ramírez, quien además advirtió que garantizar los subsidios de vivienda para los próximos años es imprescindible si se quiere ver un repunte del sector.

En el periodo el sector de la construcción cayó 2,6%, y ante ello Forero explicó que esta reducción se debe al menor dinamismo de la actividad no residencial y el segmento alto de vivienda.

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“Teníamos previsto este resultado, esperamos que con la puesta en marcha de las medidas anunciadas por el Gobierno nacional el sector se reactive. Garantizar que haya una cantidad suficiente de subsidios disponibles para los próximos años nos permitirá mantener la confianza del comprador y los buenos resultados que hemos visto a la fecha en comercialización de vivienda social”, dijo la Presidenta Ejecutiva de Camacol.

Forero agregó que la certidumbre en los subsidios será fundamental no solo para sostener los volúmenes de la actividad y el dinamismo del mercado de vivienda social, sino también porque les permitirá a los nuevos mandatarios locales estructurar de manera mucho más eficiente sus metas de desarrollo local, de vivienda y de generación de mano de obra.

Según el DANE, la construcción de edificaciones residenciales y no residenciales decreció 11,1% mientras que la construcción de obras de ingeniería civil creció 13,3%.

 

Aporte del PND

Asimismo, el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Luis Alberto Rodríguez, agregó que el Plan Nacional de Desarrollo (PND) también ha impulsado el PIB del país.

Frente al tema de la construcción, el funcionario señaló que “aunque en dicho trimestre este sector sigue cayendo, se están tomando medidas para que muestre una recuperación”.

“Las medidas que hemos tomado en este frente como modificar los topes de las viviendas de interés social y los subsidios de las cajas de compensación y los que otorga el gobierno impactarán positivamente en el corto y mediano plazo”, apuntó.

Asimismo afirmó que “ya estamos creciendo a 3%  y eso muestra que hay cambios positivos en el corto plazo. Porque si lo comparamos con las regiones, estas van a crecer seis veces menos, que es lo que está creciendo Colombia, del 0,5% por debajo de los últimos meses en términos de movilización en otros países”.

Añadió que “estamos viendo que se está creciendo a tasas que no se ha visto nunca en su índice (...) por otro lado está el repunte del sector público, donde se ve el gasto. Si bien tenemos un ajuste fiscal, se está viendo de una manera más rápida y eficiente y eso genera de alguna manera un mayor crecimiento económico”.

Señaló que si bien hay una relación entre el consumo y el empleo, esta no es inmediata porque se mantienen unas diferencias. “En 2016 y 2017 veníamos en desaceleración económica, fenómeno que se extendió a largo de cuatro años, lo que significa que en cualquier año de ese periodo se creció menos que en el año inmediatamente anterior. Y no se veía un incremento del desempleo inmediato, por lo que hay un rezago entre esas variables”, manifestó.

El director del DNP dijo que hay cambios transformacionales y en la estructura productiva, que generan en algunas ocasiones desempleo.

“Vemos que está creciendo el empleo formal, pero está descendiendo el desempleo en las principales ciudades. Mientras que tenemos todavía retos muy importantes en el desempleo de pequeñas poblaciones y el sector rural”, sostuvo.

Resaltó que en 13 principales ciudades en julio y septiembre se tuvo una disminución del desempleo en 0,4%, una cifra que sigue siendo alta pero que es importante porque hace rato no se veía una disminución.

“Si resolvemos el crecimiento económico no quiere decir que estamos resolviendo todos los problemas del país. Colombia tiene muchos retos en el mercado laboral, porque ha disminuido la tasa de pobreza del 50% al 27% en menos de dos décadas. Pero tiene una población vulnerable que está por encima de esta línea y que necesita programas diferentes”, puntualizó.

 

La industria

De otro lado la industria sumó su sexto trimestre en números verdes. En efecto, la producción manufacturera vio un crecimiento de 1,5% frente al tercer trimestre de 2018. Este resultado implicó una recuperación y aceleración de 80% frente a lo observado en el segundo cuarto de  este año y reflejó el comportamiento de aceleración que se ha consolidado gracias a la fuerte demanda interna. Vale la pena mencionar que la expansión de este sector contribuyó con 0,2% al crecimiento del PIB agregado de este periodo.

Señalan los analistas privados que “la industria será un sector clave para el dinamismo de la actividad económica el próximo año. Esperamos que el sector se expanda 2,4% y 3% anual, este y el próximo año. La producción manufacturera se vería beneficiada por la fortaleza de la demanda interna, la cual mostrará una mayor preferencia por los bienes producidos localmente, ante la depreciación del peso en el último año y su efecto alcista sobre los precios de los artículos importados”.

El comercio

También el periodo analizado, se destaca la   fortaleza de la demanda interna que continúa impulsando del crecimiento del comercio. El sector comercio, transporte y servicios de alojamiento fue el mayor aportante al crecimiento de la economía en el segundo trimestre. Este grupo de actividades gozaron de su mayor ritmo de crecimiento de los últimos seis años, impulsado por una aceleración relevante en los servicios de transporte y almacenamiento, y la resiliencia del comercio minorista, mayorista y la venta de vehículos.

Al respecto, ha sido clave la solidez del consumo de los hogares, financiada por el crecimiento de los ingresos por remesas, que hacen contrapeso al deterioro general del mercado laboral.  Entre tanto, los segmentos relacionados con alimentos siguen siendo los mayores aportantes del resultado, sustentados por ser los que representan la mayor proporción de las ventas comerciales en el país.

Sector financiero

Un comportamiento importante fue el del sector financiero que presentó un crecimiento anual de 8,2%, un incremento de 6,2% respecto a lo ocurrido en el mismo periodo en 2018 (2%). Como es usual, estas actividades registraron un mayor dinamismo que el del total de la economía, tal que apalancaron el crecimiento agregado. Este desempeño se confirma con el buen crecimiento de   cartera   crediticia. Es   importante   señalar que  la cartera de los establecimientos de crédito ha registrado aceleración durante todo este año, cuyo crecimiento promedio se ubica en 6,9%.

En el tercer trimestre la intermediación financiera se caracterizó por un mayor dinamismo en los préstamos. Con corte a agosto, la cartera creció 4,3% real anual, mientras que un año atrás lo hacía a una tasa de 0,9%. Además, las cifras de la cartera vencida continúan desacelerándose (0,6% real). De esta forma, estos resultados se plasmaron en los indicadores de rentabilidad de las entidades financieras y aseguradas, cuyo ROE a agosto de este año se ubicó en 13,6%.

También es importante tener en cuenta que el sector de administración pública y defensa, educación y salud presentó un crecimiento anual de 4,3% en el tercer trimestre del año. Esta cifra representa una aceleración de 30 puntos básicos respecto a lo ocurrido en el mismo periodo de 2018. La tendencia del sector estuvo impulsada por el crecimiento de los servicios de salud, que avanzaron 6,2% frente al mismo trimestre de 2018.

El consumo

Por último la aceleración en el consumo privado fue la de mayor peso en la balanza. Este rubro pasó de crecer 3,3% en el tercer trimestre de 2018 al  4,9%  en  su  lectura  del  tercer trimestre de ese año. En esta ocasión,  la  compra  de  bienes  durables y semidurables registraron los mayores crecimientos. En particular, la expansión de muebles y artículos para el hogar validaron este  comportamiento. 

La formación bruta de capital fijo creció 5,1%. El resultado es una noticia positiva, ya que una expansión de este ritmo no se observaba desde el segundo trimestre de 2015 (5,6%). Además, implica una aceleración frente al resultado observado en tercer trimestre de 2018 (3,7%). Este desempeño favorable se sustenta por el buen momento en la inversión en maquinaría y equipo, que contrasta con la contracción de la inversión orientada a vivienda.