El turrón, otra víctima de la crisis venezolana

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Dos crisis han golpeado a la empresa de dulces Super de Alimentos en sus 70 años de existencia y una de ellas estuvo a punto de amargarle su futuro, pero a pesar de la división entre sus accionistas, logró salir adelante y consolidarse como la segunda en ventas del país.

“En los años 80 el gerente de la compañía resultó ser adicto a los juegos y la puso en riesgo”, recuerda Felipe Henao, quien actualmente está al frente de Super, empresa que produce uno de los turrones de mayor aceptación, Supercoco y otros como mentas Ciao, Trululu y está empezando a incursionar en el mercado de los masmelos.

Añade que “por entonces se empezaron a retrasar en los pagos a los proveedores y la situación llegó a un punto en que los accionistas se dividieron. Un grupo quería que Super siguiera y otro que se acabara. Fueron a un banco y el gerente les dijo que les prestaba el dinero para ponerse al día en los pagos con la única condición de que la empresa no se acabara y fue así como se salvó”.

Posteriormente, no hace mucho, una crisis de un país vecino tocó a la productora de turrones de coco, “aunque no puso en riesgo su existencia”, señala Henao.

“Nosotros en Venezuela vendíamos más Supercoco que en Colombia e importábamos coco desde allí por su calidad pero con los problemas por todos conocidos las cosas se dificultaron y ya no pudimos seguir exportando el producto hacia ese destino y tampoco continuar trayendo la fruta porque descuidaron los cultivos y sus características desmejoraron considerablemente”; indica el gerente de Super, empresa con sede en Manizales y que ha venido creciendo en los últimos años a un ritmo promedio entre el 17 y el 20%.

Para paliar el efecto de la crisis venezolana en la compañía, se ha incursionado en otros mercados y hoy el Supercoco llega a 15 países, entre ellos Perú, Ecuador, Costa Rica y España, en donde tiene una gran aceptación, por lo que para el cierre de este año se espera que las exportaciones alcancen los 7 millones de dólares.

En crecimiento

La historia del turrón más famoso de Colombia, el Supercoco, inició el 1948 y aunque el actual gerente, Felipe Henao, no la conoce muy bien, sí recuerda algunos detalles que le contaron.

“No sé cuántos Supercoco empezaron produciendo, pero era una empresa pequeña, familiar, con tres o cuatro personas que hacían todo, desde conseguir el coco, pelarlo y producir el dulce, hasta distribuirlo”, indica.

Con el paso de los años fue creciendo en el centro de Manizales y hoy ocupa dos amplios terrenos en la zona industrial de la capital caldense, superando los 100 mil metros y generando empleos directos para 2.000 trabajadores.

Sus ventas se realizan en todos los niveles, desde grandes pedidos hasta los ‘cajoneros’, ‘chazas’, kioscos, tiendas, hasta las exportaciones de millones de unidades, siempre con la mira puesta en ganar mercado pero sin rebajar la calidad y mucho menos encarecerlo.

“Tenemos vendedores que compran un cuarto de paquete, eso son 25 Supercocos que les dejan cada uno una utilidad de 30 pesos y con eso sobreviven”, señala Henao.

Pero no son los únicos que derivan su sustento de esta empresa. También lo hacen los productores de coco de Timbiquí, en el Chocó, desde donde llegan a diario miles de cocos hasta completar los 4.2 millones que se requieren para producir el turrón.

Además, sabedores de la necesidad de ser competitivos y de explotar otros mercados, con el paso de los años se han indo expandiendo a otros productos como el bombón de Supercoco, el turrón blando, similar al barrilete y también el arequipe con coco.

Estas golosinas, más el Barrilete, la menta Ciao y los masmelos generaron ventas en 2017 del orden de los 22 mil millones de pesos y el crecimiento de la compañía los hace pensar que para este año las ventas representarán unos 30 mil millones de pesos, con un crecimiento del 30%.

Para lograr el objetivo pronto saldrá al mercado una chocolatina Supercoco que ya está lista para ser presentada en sociedad.

“Nuestra mayor preocupación es ofrecerle a los consumidores productos de calidad, a un bajo costo, saludables, nutritivos y naturales”, dice Henao.

Además es preocupación de la empresa que el proceso sea el más óptimo. Por ello, a pesar de que en el mercado hay máquinas que podrían realizar el trabajo, mantiene a un grupo de campesinos dedicados a pelar el coco que llega desde Timbiquí, empleando únicamente un machete.

“Crecer nos significa invertir un 20% más y lo hacemos para poder cumplir nuestros objetivos”, expresa Henao, sin dejar pasar por alto que los empleados son capacitados a diario y que desde dentro de la compañía se diseñan las estrategias para ser más competitivos, aunque reconoce que muchos de los nombres de los productos son el “resultado de mis caprichos. No le vamos a poner un nombre en inglés porque eso le complica la vida a quienes los venden en las calles”.

Cambios

“Al cumplir 70 años Supercoco quiere seguir compartiendo el delicioso sabor del coco no solo en los turrones, bombones, tiruditos o arequipe, sino en toda una amplia gama de productos”, indica Henao, quien acompañó el recorrido por las plantas en donde se procesan las golosinas de la marca.

Y anuncia nuevos lanzamientos para el próximo año, “todos con coco 1005 natural. Próximamente lanzaremos una barra con un centro de coco rallado y cubierta de chocolate. También tendremos una edición especial de 70 años donde ofreceremos todos los productos en una lata coleccionable”.