HORACIO GÓMEZ ARISTIZÁBAL | El Nuevo Siglo
Domingo, 30 de Junio de 2013

Comparación entre Bolívar y Napoleón*

 

Puede   decirse de Napoleón que vivió en un estado de constante iluminación; por eso su destino fue el más brillante que el mundo vio antes de él y quizás verá después de él.

Dios creó la América. España la conquistó; Bolívar le dio la libertad.

Comparando a Napoleón y a Bolívar, acercando las épocas en que vivieron, los pueblos que fueron teatros de sus hazañas, los recursos que tuvieron a mano, los obstáculos que debieron vencer, grandes contrastes resultan para el historiador y para el investigador. Considerados en sí mismos, ambos son de esa clase de hombres que conmueven al mundo con sus proezas y con el ruido de sus vidas; ambos parecen huracanes desatados, ambiciosos de gloria y guerreros poderosos; de ideas geniales y de un talento asombroso.

En algunos aspectos realistas, Napoleón impresiona hondamente por su prodigiosa resistencia física. Era un hombre de granito, afirma Emil Ludwing, su mejor biógrafo. Un hombre de piedra  y de hierro, anota Emerson, capaz de ir a caballo 16, 17, 18 horas, de caminar muchos días sin vituallas y con la velocidad y el ímpetu de un tigre que se abalanza sobre su presa; compacto, tenaz, valiente, a quien no podían engañar ni extraviar los errores, ni las pretensiones de los demás, ni el calor e impaciencia de su corazón. Napoleón renunció de una vez para siempre a todos sus sentimientos y afecciones, y se quedó solo con sus manos y su cabeza. Es un obrero en madera, en acero, en tierra, en caminos, en construcciones, en moneda y en tropas; es un comandante invencible y sabio. Hombre frío y ardiente, apasionado y escéptico, para el cual no existen las opiniones, sino los hechos.

Si el sabio todo lo sabe, Bolívar que es el genio todo lo fertiliza, lo crea y lo multiplica. Sus biógrafos sostienen que era un hombre del otro mundo. Estadista y guerrero colosal, derrotó a España que en este momento tenía el ejército más poderoso del universo. Cinco republicas libertadas le parecen poco, concibe un vasto plan de confederación continental. Reúne en Panamá a 10 republicas y sueña en una alianza gigantesca que influya en el gobierno del planeta.

Napoleón somete a Europa, pero estaba a la cabeza de Francia, nación guerrera que ya había dominado el universo. Napoleón con 19 mariscales temibles, cada uno muy superior a cualquiera de los reyes que Napoleón venció. Bolívar está a la cabeza de países que llevan cuatro siglos de adorar a su Rey de España, no cuenta con antecedentes de nada y como un Dios, todo tiene que hacerlo surgir de la nada; la mística, el valor, los recursos, la capacidad, el desprendimiento. Donde está Bolívar siempre se produce el milagro. Quitad a Napoleón de Francia y ya la Gran Francia goza de una gloria inabarcable. Quitad a Bolívar de América y en ese momento solo encontramos ignorancia, pobreza, fanatismo por el Rey, oscuridad y tinieblas.

Ambos han desaparecido. ¿Qué dejaron estos héroes a los pueblos que sacudieron y asombraron? Napoleón con la imagen de un conquistador invicto. Bolívar convertido en símbolo de lo que más engrandece y dignifica al ser humano: La Libertad. Cinco republicas emancipadas con su espada. Por la nobleza de las ideas de Bolívar se le honra con estatuas en Francia misma, España su adversaria destruida, Alemania, la Gran Bretaña y muchas naciones más de África, Asia y América.

*Apartes de conferencia en la U. La Gran Colombia