A exprimir la Economía Naranja

  • Hoy, primer Consejo Nacional intersectorial
  • La meta es llegar al 6% del PIB en 2022

En Colombia las empresas e iniciativas relacionadas con el emprendimiento, tecnología e industrias creativas representan casi el 3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Ese porcentaje, según el gobierno Duque, es tres veces lo que aporta el café a la economía nacional y casi 1,5 veces lo de la minería. Todos estos sectores emplean a más de 600 mil personas directa e indirectamente, cuya producción de bienes, productos y servicios tiene un alto potencial exportador y no solo son muy dinámicos en la creación de valor agregado sino en plazas de trabajo bien remuneradas.

El presidente Iván Duque, en sus tiempos de senador, fue el impulsor de la ley sobre la llamada Economía Naranja, que ahora quiere elevar al estatus de política de Estado con el fin de enrutar al país por este sendero productivo que, sin duda alguna, se ha convertido en uno de los rubros más rentables en muchas potencias consolidadas o emergentes. Es más, dentro de su plan de gobierno uno de los aspectos en que más se hace énfasis es, precisamente, en el fomento a este sector económico, incluso con la creación de un viceministerio en la cartera de Cultura.

Justamente, en esa dirección, hoy se dará uno de los pasos más importantes: arrancan las sesiones del Consejo Nacional de Economía Naranja, que está llamado a ser el organismo instrumentador de toda la política sectorial. En el marco de la implementación de la Ley 1834 de 2017, en dicha instancia tienen asiento siete ministerios y cinco entidades nacionales. Los primeros son las carteras de Cultura, Hacienda, Trabajo, Educación, Comercio, Interior y de Tecnologías de la Información y Comunicaciones. Y las segundas son la Dirección Nacional de Planeación, el DANE, el SENA, la Dirección de Derechos de Autor y Findeter. Como se ve, se trata de un esfuerzo interinstitucional muy amplio y de efecto transversal integral, que tiene como objetivo estudiar y definir las acciones e incentivos para el desarrollo de las industrias creativas en el país.

Acorde con las cifras antedichas, la tesis presidencial es que la Economía Naranja es una realidad en el país y hay que desarrollarla y potencializarla para que duplique sus réditos económicos, sociales e institucionales. Según Duque aprovechar el mundo del emprendimiento, tecnología e industrias creativas, que representa, si se suman todos los sectores que la componen, casi el 3 por ciento del PIB, pondría a Colombia a la vanguardia continental en la materia.

Incluso ya se conocen algunas de las bases de esa política de largo aliento. Por ejemplo, el Ejecutivo creará una especie de “cuenta satélite” de cultura y Economía Naranja para medir mejor cómo está el sector, cuántos empleados tiene, a dónde exportan, cuántas empresas hay, dónde están y cuáles son sus dificultades. Ese diagnóstico es clave para delinear la estrategia de fomento gubernamental de forma objetiva y realista. De igual manera se considera determinante fortalecer las alianzas entre instituciones públicas y privadas que trabajan sobre estos roles productivos. Asimismo, es importante generar espacios de apoyo a la industria creativa y artística, creando alrededor de la misma una infraestructura cultural rentable, acudiendo para ello, por ejemplo, a una línea de crédito del Findeter. Se habla, incluso, de una disponibilidad inicial de recursos por encima de los 150 millones de dólares para apoyar a todos los emprendedores creativos.

De igual manera, a través del fondo Innpulsa, el Jefe de Estado ya anunció que se buscará identificar a los emprendedores con el fin de apoyarlos en sus empresas bajo el concepto del “Bono Naranja”, que serían unas herramientas financieras para que, a través de los mercados de capitales, se puedan allanar recursos de inversión para desarrollo de industrias  culturales. Incluso en el SENA se buscará crear más programas de formación técnica para capacitar en distintos campos de la Economía Naranja a los jóvenes

Como se dijo, esta política gubernamental apunta a ser uno de los énfasis del Ejecutivo, a tal punto que la meta para 2022 es que el cine, la literatura, las artes visuales, el turismo cultural y el desarrollo de software, entre otros temas propios de la llamada Economía Naranja, ya estén aportando a la economía nacional alrededor del 6 por ciento del PIB. Es decir que se trata de una apuesta muy grande que debe empezar a delinearse a partir de lo que hoy se decida en el Consejo Nacional de Economía Naranja que presidirá el propio Jefe de Estado.