Laguna de los Tunjos, en riesgo por turismo sin reglas

/UNAL

La pérdida o erosión del suelo, la disminución de la cobertura vegetal, la perturbación del hábitat y el desplazamiento, o ahuyentar la fauna, son algunos de los impactos ambientales causados por la actividad turística no regulada en la Laguna de los Tunjos, del páramo de Sumapaz.

En los últimos años ha crecido en un 900 % el número de turistas y visitantes a esta laguna, que se encuentra el ecosistema de páramo considerado como el más grande del mundo.

Al llegar a la localidad rural de Usme, al suroriente de Bogotá, se encuentran empresas turísticas que prestan el servicio de transporte o acompañamiento a la laguna, guías por sendero y servicios de alimentación y salud.



Sin embargo, la mayoría de estas organizaciones son privadas y ajenas a la comunidad local, y no tienen un manejo adecuado del turismo en actividades como caminatas, las cuales no se desarrollan con la información previa recomendada ni con una correcta disposición de residuos.

Aunque en Colombia se adelantan evaluaciones del impacto ambiental como instrumento en procesos de licenciamiento para algunas actividades, el turismo no figura dentro de ellas por normatividad, por lo que no se tienen en cuenta los impactos ambientales que genera.

Así lo asegura Paola Andrea Ruiz González, magíster en Medio Ambiente y Desarrollo del Instituto de Estudios Ambientales (IDEA) de la Universidad Nacional (UNAL), quien tomando como caso de estudio la Laguna de los Tunjos, en el Parque Nacional Natural Sumapaz, evalúa el impacto ambiental de la actividad turística en la zona.

Mientras en 2015 se registraron 2.133 visitas por año a la laguna, en 2019, antes de la pandemia, ingresaron 21.482 visitantes. Según la investigadora, esto se relaciona con la cercanía y fácil acceso al ecosistema desde Bogotá, lo que lo convierte en una alternativa viable de turismo para los residentes de la capital y de municipios aledaños.

“El problema es que, a pesar del aumento de visitas y la facilidad de acceso al ecosistema, este parque aún no cuenta con vocación ni infraestructura turística. No hay delimitación de los espacios exclusivos para la actividad y la gestión que realiza el personal del parque no es suficiente para controlar la cantidad de visitantes, lo que ocasiona afectaciones al medioambiente y a las comunidades locales”, detalla.

En recorridos de campo por la laguna, la investigadora identificó varios de los principales impactos ambientales registrados en la literatura, algunos con afectación directa y otros como consecuencia. Uno de ellos es la pérdida de suelo y la erosión, generada por las pisadas de los visitantes por los senderos, sin infraestructura ni una adecuada disposición de residuos.

Ante esto, la magíster propone zonificar las áreas de turismo, que planteen a dónde van a ir los senderos, además de adecuar una infraestructura liviana para evitar afectación directa del suelo.

Como segundo impacto figura la disminución de cobertura vegetal, que se evidencia especialmente en actividades como caminatas y extracción de frailejones (Espeletia).