ALFONSO ORDUZ DUARTE | El Nuevo Siglo
Sábado, 13 de Julio de 2013

¿Cambio de propósitos gubernamentales?

 

Quienes  nos hemos impuesto la tarea de comentar semanalmente asuntos que nos parece que pueden ser de interés, por lo menos en este caso, trato de no comentar  sobre  acontecimientos sobre los cuales los diarios, escritos, hablados y  la televisión se ocupan permanentemente, de los cuales se supone que  todo el mundo está debidamente enterado, por lo cual pareciera redundante tocarlos aquí. Pero como no se trata de informar sino de expresar opiniones, éstas se manifiestan en esta  columna.

La paz, digamos el proceso que se está adelantando en La Habana hay unanimidad en el país.  ¿Habrá alguien que no la quiere? Las Farc, por lo menos de dientes para afuera, así lo han manifestado. Ojalá se lograran acuerdos con manifestaciones de voluntad de las partes; de lado y lado será necesario hacer concesiones y arreglos.  Pero como van las cosas no parece que se logren.

El reportaje que con el cual nos regaló el Ministro del Interior nos ha dejado bastante inquietos; está plagado de lugares comunes y frases que no parece que poseen el efecto que se supone tienen cuando se dicen. “Desbogotanizar las políticas públicas” y “hay que meterles gabinete a las regiones y regiones al gabinete”, no le dicen cosa alguna a quienes tuvimos la oportunidad de leerlas, lo mismo que “hay que reelegir la agenda del Presidente”, parece frase como la de los huevitos de Uribe. Quienes están en La Habana manejan, conducen o toleran toda suerte de acciones que perturban el orden público, llevadas a cabo bajo el auspicio y seguramente instrucciones por sus compañeros de las Farc en las  charlas habaneras. Carrillo  ubica la culpa en la extrema izquierda y en la extrema derecha; de la primera nos dice el Ministro  la ubica en las Farc, pero da la circunstancia que precisamente sus voceros son la parte con la cual se está negociando. Sobre la segunda el país queda completamente a oscuras; ¿quiénes son? Los contertulios de La Habana,  las Farc, han tenido un segundo aire.  La presentación que hicieron en Oslo les dio un marco internacional innecesario para las conversaciones que se desatan en Cuba. No fue nada diferente a lo que estamos acostumbrados a oírles, pero se le proporcionó un escenario que les dio un respiro hondo.

Ahora, ante la proximidad de las elecciones para elegir al futuro primer mandatario, quieren convertirse en árbitros. El sartal de equívocos nos tiene también inquietos. Dizque propender porque no salga de este marco un arreglo por medio del cual la impunidad campee y quienes han hecho sufrir a Colombia y a muchos de sus ciudadanos salgan tranquilos a hacer política es un propósito de la extrema derecha. ¿Quedó notificado señor Procurador?

A las víctimas, que son muchas, deben buscárseles satisfacciones no solamente por parte  de acciones del Gobierno, sino fundamentalmente por sus victimarios; según Carrillo el Gobierno tiene como propósitos la justicia social, la justicia  y la paz. ¿Ésta se conseguirá a  base de cambiar los propósitos gubernamentales?  Sobre la justicia social no puede haber dudas, sobre la justicia tampoco pero sin impunidad  y sobre la paz, tampoco.  ¿Es válida la afirmación que hace de que existe una “franca actitud de la derecha contra la búsqueda de la paz,” cuando ni siquiera identifica a la derecha?  ¡Vaya, vaya!