Alfonso Orduz Duarte | El Nuevo Siglo
Sábado, 14 de Febrero de 2015

Ingeniería nacional

 

La ingeniería colombiana ha prestado valiosos servicios al país a lo largo de la historia nacional. Sería agotador trabajo hacer una enumeración de todas sus valiosas contribuciones al desarrollo de Colombia; de lo que se trata es de significar su contribución a  la vida nacional no solamente en el campo que se supone que es el propio, sino al bienestar de toda la comunidad colombiana en todos los campos.

En los últimos años ha tenido que soportar tragos amargos por errores por los cuales ha tenido que pasar. Entre los que están vigentes en la opinión pública se deben mencionar las dificultades en la construcción del Túnel de la Línea, una aspiración nacional que pretende unir en forma eficaz Buenaventura, nuestro mayor puerto, con el resto del país. Desde las aulas escolares hemos oído hablar de la importancia de esta obra y no hemos sido capaces de terminarla.  Grandes esperanza se tenían de verla terminada sin que hasta la fecha se sepa cuándo y cómo lo será. Estando en esta alegre función se nos cae un edificio en Medellín, sin que se sepa por qué sucedió este lamentable episodio. Experta como es la ingeniería nacional en la construcción de puentes desde tiempo inmemoriales como, por ejemplo, el Puente de El Común en las vecindades de Chía sobre el río Bogotá que estuvo en servicio hasta no hace  muchos años, construido en la época de los españoles y que está en pie como recuerdo y monumento nacional. Como está el puente colgante de Ocidente sobre el río Cauca  levantado a finales de los siglos XIX y XX, con la técnica y el saber de ingenieros colombianos disponiendo de recursos mucho menos idóneos de aquellos con los cuales se cuenta hoy. Para tener que presenciar que uno, suponemos construido con todos los adelantos de la técnica disponibles, se derrumba en una de las vías importantes de la ciudad capital, el día que se estaba haciendo la prueba de resistencia. Milagrosamente sucedió un domingo, cuando el tránsito de vehículos automotores era reducido y ninguno atinó a pasar por debajo de él. Mala cosa para la ingeniería nacional. El lamentable estado de las vías de Bogotá, también es un baldón para los ingenieros. 

Estos y otros episodios que  han sucedido, censurable ejercicio profesional, guardan un significativo contraste con obras formidables de la ingeniería nacional. Aeropuertos, puertos como Puerto Brisa en Dibulla que se acaba de inaugurar, centrales eléctricas, especialmente  hidroeléctricas para las cuales ha sido necesaria la construcción de presas de tierra y manejo de grandes caudales de aguas como la del río Sogamoso que se acaba de dar al servicio,  adecuación de tierras, estructuras petroleras, carreteras, ferrocarriles que fueron el orgullo del país por su participación en el desarrollo nacional, minería, etc. Obras y actividades que son la viva  demostración de la pujanza y eficiencia de la ingeniería colombiana; ejemplos que no pretenden desconocer algunos fracasos como los que se han mencionado, sino motivo de reflexión para quienes piensan que los fracasos son el común denominador para la ingeniería nacional. Los errores sirven para enderezar la conducta y ejemplo para corregir y no permitir que vuelvan a suceder.