CARLOS MARTÍNEZ SIMAHAN | El Nuevo Siglo
Sábado, 19 de Octubre de 2013

De las tarifas bancarias

 

En el foro conservador “Soluciones para Colombia” propusimos, con Ernesto Blanco, una nueva misión para el Banco Agrario, que sintetizamos así: Las tarifas confiscatorias del sistema financiero y sus utilidades ostentosas y sin riesgo, explican el unánime descontento de los colombianos. Al mismo tiempo que se acepta la solidez de estas entidades, queremos subrayar el espíritu de las recomendaciones del Comité de Basilea, para que se incorpore en las reservas empresariales de capital, la medición del riesgo que resulta de la ponderación del riesgo diferencial en sus activos, con el fin de que nunca más tengamos que acudir a su rescate.

La presencia del Estado en la prestación directa de servicios financieros a la población se realiza a través del Banco Agrario de Colombia. Éste es el banco con mayor número de sucursales. Durante años la política gubernamental para el Banco tuvo dos ejes: el primero, ubicarlo en zonas donde no se contaba con la presencia de otras entidades privadas y, efectivamente, el Agrario es la única entidad financiera en cerca de 400 municipios y tiene una estructura de oficinas que es mínima en las ciudades. El segundo eje fue una operación rentable y profesional, necesaria para lograr servir donde no era negocio para los demás bancos.

Esa situación está cambiando de modo acelerado, por cuenta de otra política gubernamental: la Inclusión Financiera, promovida a través de nuestra iniciativa, La Banca de las Oportunidades. La combinación de Corresponsales Bancarios y Banca Celular está llevando a la plena cobertura del territorio nacional y a que el Banco Agrario tenga competencia en todas partes. El paso de una entidad cuasi-monopólica a otra en permanente competencia, requerirá de un cambio cultural y presionará la zona de confort en la que se ubicaba la entidad.

Con un manejo rentable y de gran transparencia, el Banco Agrario ha evitado desviaciones puntuales y ha permitido retornar a una senda muy profesional. Y, es rentable gracias a las tarifas promedio, en relación con los demás bancos.

Ahora bien, si los campesinos tienen acceso a los servicios financieros gracias a sus celulares y a los corresponsales, y si el Banco Agrario tiene tarifas iguales a las de los demás bancos, ¿qué lo justifica hoy? La respuesta estaría en revisar el criterio esencial del Banco sobre la estructura de tarifas promedio. El Estado no necesita maximizar utilidades, pero sí debe tener instituciones sostenibles, con recursos para innovaciones, para mejorar la calidad de sus servicios y para su expansión.

Lo que se plantea es que el Banco Agrario asuma un papel de liderazgo en tarifas, para acercarlas a sus costos y a una utilidad socialmente aceptable.

En la medida que el Banco reduzca tarifas y compita con mejores servicios, fomentará una reducción de las mismas en el sistema financiero. Es conveniente que el sistema tenga utilidades razonables y sostenibles, sin que la sociedad sienta que sean excesivas. Nuestra propuesta puede convertir al Banco Agrario en la verdadera Banca de las Oportunidades.