Diego Arango* | El Nuevo Siglo
Jueves, 9 de Julio de 2015

 

“Recibido por el pueblo con fe y alegría”

FERVOR Y ENTUSIASMO

El Papa Francisco en Ecuador

 

DESDE  el Ecuador, donde me encuentro cubriendo la visita, les comparto que con fe y alegría el pueblo ecuatoriano recibió al Papa Francisco. Después de los himnos de rigor el presidente Correa, con un magnifico discurso de corte social cristiano, el mandatario le da la bienvenida haciendo énfasis en su preocupación social y preferencia por los más pobres, tema en que ambos coinciden.

La respuesta del Papa igualmente fue de advertencia a la misión pastoral de la Iglesia, haciendo una figura en la que dijo que Jesucristo es el Sol y por lo tanto la Iglesia no puede ocultar al Sol. Con ello quiso decir que la fe se vive desde y por la gente.

El Papa, en un modesto vehículo Fiat en compañía del primado del Ecuador, arzobispo Fausto Trevéz, emprendió ruta hacia Quito, donde se trasladó a un papamóvil. Camino a la Nunciatura, las calles de la capital ecuatoriana se colmaron de personas que querían tener la oportunidad de verlo y recibir su bendición. En un gesto típico del Pontífice, éste salió nuevamente del edificio de la Nunciatura y compartió con el pueblo quiteño unas palabras de fe. Luego los invitó a ir a dormir, dijo que él también lo haría. Al día siguiente el Santo Padre tomó nuevamente caravana rumbo al aeropuerto para dirigirse a Guayaquil, donde fue recibido por las autoridades locales y un inmenso río de personas que a lado y lado de la vía lo saludaban y esperaban su bendición. Visitó el santuario de la Misericordia donde saludó cariñosamente a niños y ancianos, asimismo a enfermos. Luego se trasladó al hermoso Parque de los Samanes donde ofició la santa eucaristía, bajo una ceremonia solemne y emotiva; en su homilía el Papa Francisco, tomando el Evangelio de San Juan sobre las bodas de Canaán, enfocó su mensaje hacia la familia, donde hizo un profundo llamado a la unidad, a la atención mutua, al respeto, entendiéndose que los objetivos en común son bastiones de progreso y armonía.

El santo Pontífice realizó una visita muy sentida para él, a un curita jesuita, el padre Paquito quien cuenta con 91 años y fuera compañero hace 30 años, cuando el padre Bergoglio permaneció un tiempo atrás en Guayaquil. Seguidamente el Papa compartió el almuerzo con veintidós sacerdotes y seminaristas de la Compañía de Jesús en el Colegio Javier.

Termina el Santo Padre su visita con otra gran eucaristía en Quito y el mensaje final de Francisco fue de fe y esperanza. Pero lo que advertí en esta visita del Sumo Pontífice, es que no existe en el mundo, un líder que suscite más fervor y amor que el representante de Cristo en la Tierra.

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*Presidente Canal Teleamiga Internacional