Diego Arango Osorio | El Nuevo Siglo
Jueves, 19 de Mayo de 2016

Una cultura colombiana

 

UN europeo que cruzaba una calle conmigo en Bogotá, me dijo: Diego he notado que aquí en Colombia primero son los carros que el peatón, en Europa es todo lo contrario. Yo le respondí, son dos mil años más de historia y de guerras. Y es cierto, hemos formado una cultura egoísta y personalista, esto se debe a la falta de educación y respeto hacia los demás. Queremos ser los primeros, los peatones están sometidos a los conductores que les avientan sus vehículos. Observen como los peatones admirados sonríen y levantan las manos en señal de agradecimiento a ese sorprendente gesto de amabilidad cuando un conductor les cede el paso, esto debería ser la regla general. Todo conductor tiene la obligación por ley de respetar los derechos del peatón, es decir cederle el paso, así lo indica el Código Nacional de  Tránsito en el artículo 63, además está consignado en los derechos y deberes del peatón: “Por ser más vulnerable, el peatón tiene prelación en la vía, sobre todos los vehículos en general”.

 

La Secretaría de Tránsito de Bogotá cuenta con una estupenda cartilla instructiva, lástima que la gente no la conoce. Esta cartilla debería ser popularizada en las calles, en Transmilenio, los taxis deberían portarla y mostrarla a sus pasajeros. En las escuelas, colegios y universidades se les debería sacar un tiempo pedagógico, pues así es como se culturiza a un pueblo. La Alcaldía tiene la obligación de adelantar campañas formativas por radio, televisión, internet y prensa escrita, pues solo así de manera intensa es que se logran resultados positivos. Ya las anteriores alcaldías de Mockus fueron muy efectivas con la educación ciudadana, lamentablemente en las siguientes tres que lo sucedieron se abandonó esa iniciativa.

 

Por lo menos en Bogotá y algunas otras ciudades del país, los nuevos alcaldes sintonizados con las necesidades urbanas tienen el reto de educar al ciudadano y protegerlo, de manera que así como la sociedad civil se une en propósitos y causas altruistas, también deberían de hacerlo con la defensa de los derechos del peatón pues de esta manera se evitarían muchos accidentes y muertes innecesarias a causa de la imponencia de los vehículos sobre las personas.

 

Es hora que en pleno tercer milenio, siglo XXI, en la era de las comunicaciones, nuestro país de un gran salto cultural y aminore la violencia y agresividad entre la gente. Bajar los índices de estrés es un camino adecuado, enseñar al conductor a rodar más relajado, a que los carriles se respeten y dejar atrás esa modalidad serpenteante del conductor que busca afanosamente algún pequeño espacio para colarse, la cultura del atajo que tanto habló Mockus, la cultura del yo primero, la cultura del más vivo.

 

arangodiego@hotmail.com