ERNESTO RODRÍGUEZ MEDINA | El Nuevo Siglo
Sábado, 26 de Diciembre de 2015

El vía crucis de Francisco

"Sus grandes enemigos están en el Vaticano"

                                 

Con este título acaba lanzar su libro el  historiador italiano Gianluigi Nuzzi, en donde describe detalladamente  la guerra sin cuartel que libran el pontífice argentino y los integrares de la curia más poderosa de la Iglesia Católica, en las estancias secretas de los pasillos vaticanos y que tiene como finalidad  le reestructuración total de la administración de la Santa Sede.

Grabaciones comprometedoras, documentos confidenciales, indiscretas filtraciones y reuniones encubiertas le sirven a Nuzzi para seguir, según sus propias palabras, "las estaciones sucesivas de esta vía crucis, que, silenciosa y estoicamente, está recorriendo el papa jesuita,  llegado del fin del mundo. Hasta hoy.  Una verdadera lucha entre el bien y el mal, sin exclusiones de culpa que involucra, por una parte a todos los hombres del Papa y por otra a sus enemigos, aquellos que defienden el status quo y que se oponen al cambio".

Todo empezó el 3 de julio del 2013 cuando Su Santidad convocó al Consejo  de la  APSA, que integran quince cardenal del círculo más poderoso, para discutir los presupuestos y las finanzas del pequeño estado. El Papa lo instala con una metáfora "Aquello que Jesús nos pide hacer, con nuestras obras de misericordia, y  que también nos lo reclama  Santo Tomás : es necesario  buscar y encontrarlo  en nuestras propias las llagas " Es  un enfrentamiento  a muerte, que se libra en todos los sectores y a todos los niveles curiales y que pretende una profunda reforma que  haga realidad el sueño de Francisco " una Iglesia pobre para los pobres",  contra toda clase de lujos, de excesos, de despilfarros, de malversaciones y  de corruptelas. 

Un rompimiento sin precedentes entre el viejo y el nuevo sistema. Una "ruptura profunda y extensa  de consecuencias todavía imprevisibles".

Todo el proceso innovador comienza con la creación de una poderosa comisión investigadora que analiza hasta la fecha  todos los programas y todas las actividades de más de cincuenta dependencias y misiones en el mundo entero. Se boquean todas las cuentas bancarias pontificias y se cancelan centenares de compromisos sin repelado. Se ve descubriendo que la mayoría de las acciones de los encargados de la administración no dejan actas de sus quehaceres y que muchas determinaciones se toman por iniciativas cardenalicias sin mayores aprobaciones y sin casi ninguna clase de trabas o controles. El propio Francisco llega a la triste y delicada conclusión de que "Todos los gastos están fuera de control". El banco vaticano, el ´Óbolo de San Pedro, el inmenso patrimonio de la Iglesia vaticana- , el agujero negro de las jubilaciones, los gastos sin límite de las beatificaciones y canonizaciones, "La fábrica de santos de la que nadie sabe nada". La Radio Vaticana ...Todo queda bajo la lupa y todo proyecta sombras e interrogantes. Ya no es posible simular que no pasa nada, opina uno de los cardenales investigados. Una brigada de auditores laicos y grandes oficinas especializadas rastrean las huellas sospechosas. Se suprimen centenarias comisiones y se crean nuevas, con funciones y cortapisas.

La deficiente administración de más de cinco mil propiedades deja al descubierto que la mayoría de ellas están siendo usufructuadas sin contrato alguno y muchísimas a precios irrisorios. Decenas de cardenales de la curia romana residen en palacetes de 4OO A 700 metros y pagan alquileres simbólicos. En síntesis, hoy se encuentran en riesgo más de diez mil millones de euros que no tienen un adecuado sustento contable.

El autor recuerda que el primero en descubrir que algo andaba podrido fue Juan Pablo I y murió en circunstancias misteriosas. La gravedad de estos entuertos llevó a la renuncia de Benedicto XVI y se pregunta si Francisco tendrá las fuerzas y las garantías para limpiar la casa. ¿O lo harán renunciar también?

Adenda

 

Según el libro, nuestro cardenal Darío Castrillón, es inquilino de un palacete de 326 metros. Francisco vive en una pieza de  cincuenta metros en un hostal.