Ernesto Rodríguez Medina | El Nuevo Siglo
Sábado, 4 de Junio de 2016

OPINION ORBITAL

Una Bogotá sin dolientes

 

POR estos días hemos sido víctimas del pésimo servicio de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, ETB. Tres citas incumplidas para instalar los servicios de Internet y ninguna explicación válida por parte de la empresa nos han demostrado, al menos en nuestro caso, cómo una institución que en su momento fue orgullo latinoamericano hoy se encuentra a la deriva. Y sigue siendo, como en repetidas ocasiones lo hemos anotado en esta columna, un verdadero volador sin palo.

 

Por enésima vez ha sido de nuevo puesta a la venta y, por enésima vez, esta operación sigue siendo  un circo mediático. Todo el mundo opina, critica y se opone y nadie sabe, a ciencia cierta, cuanto es su verdadero valor. Hay una absoluta falta de claridad sobre lo que ella realmente le significa al desarrollo capitalino y lo que puede y debe hacerse para no feriarla al primer postor. Brillan por su ausencia las propuestas sobre cómo sacarla a flote o al menos mantenerla y el alcalde Enrique Peñalosa parece que tampoco ha sabido explicar muy bien cómo va a optimizar al máximo los recursos que genere su venta,

 

Para muchos entendidos vender la ETB por menos de tres mil quinientos billones de pesos será un verdadero regalo, si se tiene en cuenta las grandes inversiones en redes que se han hecho a su costo en los últimos dos años. Sin embargo hay quienes se han atrevido a señalar que gran parte de las cacareadas "utilidades" han sido  producto de ejercicios contables de verdadero malabarismo y financiero y que sus ingresos extraordinarios han sido más bien producto de buena suerte en demandas y pleitos y no a planes de eficiente competitividad y buenos servicios.

El Concejo de la ciudad ya ha dado luz verde a su venta porque, como lo hemos anotado nosotros mismos en muchas de nuestras columnas sobre el tema, Bogotá no se puede dar el lujo de que la ETB termine marchitándose y haga imperiosa una venta en desventaja, como le paso en su momento a Telecom. Una abierta subasta de amplia convocatoria sería el ideal para enajenarla  con todas las de la ley. Nuestro Alcalde Mayor ha dado muestras de seriedad y conocimiento para no hacer tonterías y es de esperar que este episodio termine bien para la capital. No debemos olvidar que otras grandes empresas distritales también están en el ojo del huracán

 

De otro lado queda la preocupación, y no poca, sobre la desfinanciación del Plan de Desarrollo a cumplirse los próximos cuatro años. Son muchas las obras que hay que hacer y terminar y los recursos brillan por su ausencia. La  crisis de movilidad es verdaderamente aterradora. Hoy es mejor ir a pie a cualquier diligencia que atreverse a montarse en un transporte público o sacar el carro. Lo grave del asunto es que ya vamos para cinco meses de la nueva administración y no se ve ningún tipo de solución a corto plazo. Las basuras han vuelto a inundar grandes zonas del Distrito y los parques y avenidas siguen mostrándose como verdaderos muladares. La plaga de los grafiteros vandálicos sigue rampante y más se demoran en limpiar una zona que estos en volverla a enlodar. Una ciudad sin dolientes...