JUAN CAMILO RESTREPO | El Nuevo Siglo
Domingo, 6 de Julio de 2014

La multa a BNP-Paribas.
 

BNP-Paribas,  el más importante banco francés y uno de los más representativos de Europa, acaba de recibir una multa de las autoridades norteamericanas sin precedentes: 9.000 millones de euros. Nunca en la historia financiera del mundo se había impuesto una multa de tal magnitud. ¿Cuál fue el motivo?
El banco sancionado infringió -a través de su filial suiza- el bloqueo decretado por los Estados Unidos para que bancos con licencia para operar en Estados Unidos hagan negocios con Cuba, Iraq y Sudán. Así lo reconoció  el banco francés al declararse culpable el pasado lunes 1 de julio ante una corte del Estado de New York.
Esta multa ha suscitado varias críticas y comentarios, sin embargo. En primer lugar, su magnitud: es equivalente a las utilidades de todo el 2014 para el BNP- Paribas. Muchos comentaristas la juzgan desproporcionada. No fue calculada con base en los beneficios obtenidos por el banco francés en estas operaciones, sino como un porcentaje de las cifras brutas de los negocios realizados con los países que tienen decretado el embargo norteamericano.
En segundo lugar, cuando se compara la severidad de esta multa con las sanciones por casos análogos que las mismas autoridades norteamericanas les han impuesto a los bancos estadounidenses que han inobservado los bloqueos, se nota un sesgo evidente en contra de la banca europea. Más severidad para los extranjeros, más lenidad para los norteamericanos.
Y por último: plantea el debate profundo si es aceptable que los Estados Unidos se auto-instituyan como última autoridad mundial para decidir qué está bien y qué está mal en asuntos financieros internacionales.
El argumento final, al cual tuvo que plegarse el banco francés, luego de meses de discusiones, fue la amenaza de las autoridades norteamericanas de que si no se avenía a pagar la multa le cancelarían la licencia para operar en Estados Unidos. Lo cual, en la práctica, habría significado la muerte comercial de BNP-Paribas.
El nuevo imperialismo norteamericano se está ejerciendo últimamente en el ámbito financiero. La semana pasada comentamos desde esta misma columna el atropello jurídico de que está siendo víctima la Argentina, cuando las cortes estadounidenses la obligan -sin lógica alguna- a reconocerles a los acreedores que no quisieron ingresar al proceso de restructuración de su deuda externa (fondos buitres), condiciones más favorables que a los que sí entraron en la restructuración: 93% de los acreedores.
Los mismos embargos, hoy día criticados por toda la comunidad internacional, como el de Cuba, no dejan de tener una alta dosis de arbitrariedad por parte de los Estados Unidos. Por ejemplo, la firma Coca Cola está dispensada del embargo porque su producto se consume largamente en los países embargados. ¿Qué lógica tiene esto?
Después de la crisis financiera del 2008 en relación con cuyo manejo la administración Obama ha recibido tantas críticas por la inacción, da la impresión de que ahora los Estados Unidos en una actitud un tanto maniquea resolvieron actuar. Pero no sancionando a sus propios bancos sino a los extranjeros.