LUIS CARLOS PEÑA MOSQUERA | El Nuevo Siglo
Jueves, 21 de Noviembre de 2013

De espaldas a la paz

 

 “La paz exige cuatro condiciones esenciales: verdad, justicia, amor y libertad”.

Juan Pablo II

<BODY TEXT>VIVIR  en una República democrática para algunos es un orgullo, para otros es una tragedia porque existen funcionarios caídos del cielo, que creen llevar en sus espaldas unas esplendorosas alas de ángel que les permitirá estar por encima del pensamiento normal de todas las inteligencias humanas.

Ellos son fieles a los rituales del Opus Dei, donde el celebrante realiza la ceremonia en latín a espaldas de los asistentes, su traje permanente es la sotana, se apoyan en el Concilio Vaticano II que proclamó la vocación divina del laicado.

Ahí está el secreto de nuestro Procurador, en el que lo humano y lo divino se funden en él de tal manera, que no es difícil distinguir si estamos ante un rasgo de su carácter jurídico, o ante un fruto de la gracia de Dios, que actúa de modo aparentemente natural. Por ello no nos debe sorprender su manera de descalificar el proceso de paz, tal vez porque sus palabras en las audiencias públicas no las puede pronunciar en latín. Para él, creo que es un sacrilegio admitir en lenguaje español las escrituras; seguramente le será imposible aceptar el ejemplo de Jesucristo si no se escribe en latín, cuando respondía que se debe perdonar hasta setenta veces siete. El señor Procurador ignora que muchos guerrilleros que están en las Farc fueron reclutados en sus filas cuando apenas eran niños inocentes, ellos deben tener por lo menos el derecho a que se les aplique la justicia transicional.

Si el Procurador pudiera expresar sus fallos en latín, lo haría con timbales y clarines, igual que el Salvador a sus discípulos diría: “La Paz en La Habana os doy, la paz os dejo a todos los pecadores”, no desconocería el diálogo como el instrumento sagrado para lograr la paz, evitando así que la paz se siga buscando con plomo en los campos colombianos, donde van a morir cada día más inocentes.

Creo que la mejor fórmula  para que el Procurador entre en la onda del perdón sería  lanzarle las siguientes palabras mágicas en latín: ¡“Quam speciosi pedes evangelizantum pacen, evangelizantium bona¡ Que en lenguaje colombiano significa: “Que hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio de la Paz, de los que anuncian cosas buenas“.

Pero si el Procurador General continúa de espaldas al proceso de paz, no nos queda más remedio que utilizar las celebres palabras de Klim: “Nom procurator sum causa Monaretta justicia jodavit”, que significa: La falta de Procurador es causa de que se joda la justicia.