MARÍA ANDREA NIETO ROMERO | El Nuevo Siglo
Domingo, 28 de Julio de 2013

Empresarias latinas

La  semana anterior, el Fomin del Banco Interamericano de Desarrollo publicó el resultado del ranking entre 20 países latinoamericanos y del Caribe acerca del mejor ambiente para que las latinas inicien y hagan crecer su negocio. El estudio evaluó cinco aspectos como la seguridad y estabilidad macroeconómica, ambiente propicio para los negocios, acceso a financiamiento, desarrollo de capacidades y habilidades y servicios sociales.

El primer lugar fue ocupado por Chile, segundo por Perú, y Colombia se llevó el tercer puesto, destacándose en el desarrollo de habilidades, lo cual implica que el sistema educativo formal y técnico está teniendo impacto positivo en el desempeño profesional de las colombianas.

Y a pesar de que la calificación para el país es positiva, hay que resaltar que el desempeño empresarial para las mujeres es complejo, no solo porque se tienen que enfrentar al riesgo implícito que tiene la inversión en cualquier negocio,  sino que en su contra juega la recarga de trabajo que cualquier mujer tiene y que está relacionada con el factor familiar que, hasta cierto punto,  resta capacidad productiva. La realidad de atender una familia, un hogar y las tareas que esa otra “empresa” demanda,  en espacial la crianza de los hijos/as, son responsabilidades que en un gran porcentaje recaen sobre las mujeres.

En este sentido, la ampliación de los servicios sociales se constituye en un apoyo indispensable para las empresarias colombianas. En el ranking países como Chile, México, Costa Rica y Argentina, nos llevan la delantera.

Siempre he considerado que una oficina en la Presidencia de la República de Equidad y Género es fundamental, que la Ley de Cuotas aunque la critiquen es indispensable, que los programas de infancia como “de Cero a Siempre”, necesarios, pero son esfuerzos dispersos y sin la concentración en una entidad estatal.  Tal vez puede estar llegando el momento en que el país tenga un Ministerio de la Mujer, que coordine las políticas de Estado en torno del desarrollo de las mujeres, sus hijos y familias. No es una exageración cuando se afirma que alrededor de la mujer se organiza la familia. Pues bien, las políticas de salud sexual y reproductiva, de crianza de los niños/as, de equidad de género, de fortalecimiento empresarial son esenciales como políticas de Estado y estamos en mora de comenzar a transitar por un sendero que ya recorrieron países como Brasil, Argentina, Perú y Paraguay en términos del reto que implica la creación de un Ministerio de este tipo.