Monseñor Libardo Ramírez | El Nuevo Siglo
Domingo, 19 de Junio de 2016

Cultivo de agradecidas parcelas

 

ES hermoso observar el crecimiento de las plantas en agrestes parcelas. Es grata la labor de ese cultivo, en sana y apacible tarea de cuidar plantas agradecidas. En ese quehacer encontró Jesucristo imagen de la labor espiritual, por lo que hoy, al haberme acercado a satisfactorias realidades de cultivo de agradecidas parcelas, brota esta reflexión. Me han  festejado mis 60 años de Sacerdocio y he acompañado a discípulos míos en sus 50, con alegría intima al echar mirada retrospectiva a esa tarea, con gran satisfacción y gratitud a Dios y a millares de personas que han respondido con palpable  fruto  a estos lustros de siembra espiritual.

 

Recuerdo gratamente mis tareas cumplidas inicialmente en el histórico Colegio San Luis Gonzaga de Elías (Hla), en donde recibió impulso a su numen poético José Eustasio Rivera, a su magistral verbo el Pbro. Jenaro Díaz Jordán, a su vocación religiosa el Arzobispo José Ignacio López. También colaboración en lecciones de Derecho Canónico  y Pastoral en el Seminario de Garzón,  fue buena siembra en los futuros sacerdotes que han cumplido cinco décadas de ministerio: Tomás Chala Bernal, Jairo Trujillo Polanco y Oscar Lozano Rojas.

 

Pero esta experiencia personal es apenas una gota en el mar de cosechas fructíferas en el ámbito universal y nacional. Qué  infinidad de cultivos en  agradecidas parcelas por los magníficos Pontífices de nuestras épocas, hasta las desconocidas pero eficientes de agricultores sembradores de Dios en escondidas parroquias. Qué preciosa labor la cumplida en varias regiones del país,  por ese veterano y ejemplar labriego Mons. José de Jesús Pimiento Rodríguez, destacado recientemente como Cardenal por el Papa Francisco. Igualmente la de otros labriegos del Señor, como los Cardenales Alfonso López, Darío Castrillón y Pedro Rubiano, seguidos de toda una pléyade de Prelados que han cumplido magnífica labor en distintos sitios de esta católica Colombia.

 

Doy dar gracias al Señor porque, personalmente, por su asistencia y la de María Santísima y S. José, su gracia, reflejada, en frutos de bien, no ha sido vacía en parcelas como las Diócesis de Armenia y  de Garzón, y en la atención en el Tribunal Ecco. Nal. a parejas matrimoniales en serios problemas. Ha sido su poder divino, el impulso vivificador del Espíritu Santo, el que ha llevado a satisfactorios frutos en tierras excelentes en cada uno de esas realidades. En medio de fuertes vientos opuestos, de sequedades o tempestades, que humanamente podrían llevar a desesperanza, con abierto combate a las semillas de bien del Evangelio o con el gélido clima de un cultivado secularismo, vamos sembrando y teniendo frutos con el confortante lema de: servicio, alegría, esperanza”.

 

Con seguridad de efectiva labor vamos viendo en estos meses la provisión de Obispos para Diócesis en Colombia como los de San Andrés, Puerto Gaitán y Guaviare, con sangre nueva y generosa al servicio de sus parcelas. Advertimos, también, el declinar, por edad, de algunos prestantes labriegos del Señor, con claras cosechas logradas, que pueden prestar todavía, con sus luces y experiencia, eficiente colaboración hasta el final de sus días. Entre ellos está el mismo Cardenal Pimiento, y Arzobispos y Obispos Eméritos como Víctor Manuel López, Alberto Giraldo, Hernán Giraldo, Leonardo Gómez, Nel Beltrán.

 

Puesta la confianza en el Señor, nunca hay razón para desesperar”, dice el Manual de eficaz organización Apostólica. Seguiremos sembrando hasta donde Dios lo permita, con la seguridad de su “incremento” a los cultivos (I. Cor.3,6), en respuesta a su llamado de esparcir la semilla del bien sin cansarnos de hacer el bien (Rom. 16,19).   Sabemos que la obra es de Él, que de Él  nadie se burla (Gal.6,7), que, para el bien de la humanidad, permitirá que haya respuesta del ciento por uno a nuestros modestos aportes.  

*Obispo Emérito de Garzón

Email: monlibardoramirez@hotmail.com