Rafael Gómez Martínez | El Nuevo Siglo
Jueves, 5 de Mayo de 2016

ATALAYA

El aluvión de la censura

 

Para comprender lo que está sucediendo con la prensa en Colombia es pertinente remitirse a la definición del profesor catalán Castells en su libro Comunicación y Poder: ¿Qué es el poder? El poder es el proceso fundamental de la sociedad puesto que ésta se define en torno a valores e instituciones y lo que se valora e institucionaliza está definido por las relaciones de poder. El poder es la capacidad relacional que permite a un actor social influir de forma asimétrica en las decisiones de otros sectores sociales de modo que se favorezca la voluntad, los intereses de quien tiene el poder.

 

En Colombia, las relaciones entre la prensa y el poder institucional hacen que la libertad de prensa sea subjetiva, más no objetiva. Sucede que la censura es imperceptible junto con el constreñimiento  hacia las personas que se salen del libreto formal de los medios de comunicación tradicionales.

 

Es un modelo de censura sutil, algo así como el aluvión del río con su lento retiro hacia las aguas. Entonces, aparece una especie de comportamiento mafioso: o estás con el gobierno de turno o no. Y si no lo estás, llevas del que sabemos.

 

Esto trasciende a las esferas gubernamentales. Particularmente, en este desgobierno de JMS Stalin Kerenski, el lento aluvión de la censura mediática ha sido imperceptible pero efectivo.

 

Cuando varios ciudadanos de a pie nos dimos cuenta de la estafa que nos había realizado JMS para el futuro de Colombia, nunca pensamos que por escribir lo que se piensa y lo que se siente por un desgobierno indolente y amoral fuera a tener las repercusiones que tiene hoy.

 

Ante el silencio de la FLIP, que no sirve para nada.

 

Tal vez, el primero de ellos fue Ernesto Yamhure, quien desde el año 2000 contaba con una columna en El Espectador y quien a raíz de un vil montaje realizado en contra suya tuvo que salir del país. Basta con recordar el caso del Dr. Fernando Londoño quien en un día de rabia decidió llamar a JMS canalla por todo lo que estaba sucediendo. El Tiempo.gov.co decidió, a su buen criterio, publicarle la columna pero le informó que no iba más. Ni hablar de lo que ha tenido que vivir Ricardo Puentes quien estando en el exilio sigue recibiendo toda clase de amenazas por sus atrevidas y valientes publicaciones en Periodismo sin fronteras. Una de ellas, la de la UNP, sin ninguna repercusión para los dolientes pero sí para el denunciante.

 

La última en sufrir el lento aluvión de la censura fue Vicky Dávila y eso que Vicky, a mi modo de ver, hacía parte de ese réquiem de periodistas halagadores del régimen, que llamaría Álvaro Gómez Hurtado. (A propósito, ¿alguien sabe algo de su caso?).

 

Por cuenta de ese periodismo timorato y reverente al gobierno de turno, al régimen en general, la tendencia nos indica que los medios de comunicación tradicionales están perdiendo la pelea frente a la televisión por cable o las redes sociales y las nuevas tendencias. Personalmente, considero que ante esta situación nos encontramos ante el nacimiento del quinto poder: los medios de comunicación y las redes sociales a pesar de los embates del Mindefensa Villegas para regularlas.

 

Puntilla: Mientras tanto, la deuda pública se acerca al 60% del P.I.B y el Min Cárdenas, ahí. Y, el Partido Conservador, ahí.

 

@ragomezmar

*Miembro Corporación Pensamiento Siglo XXI