Vicente Torrijos | El Nuevo Siglo
Martes, 9 de Febrero de 2016

PLANETARIO

Trump – Cruz

“Esta es una fórmula complementaria”

 

Hoy, en la primaria de New Hampshire, el panorama electoral norteamericano podría empezar a despejarse.


Está claro que, simbólicamente, el primer resultado, el de hace pocos días en las asambleas de Iowa, tiene notable importancia, pero no tiene por qué marcar tendencia alguna.


De hecho, Trump y Sanders perdieron allí por muy pocos puntos porcentuales frente a Cruz y Clinton, así que bien vale la pena plantearse un escenario en el que, finalmente, ellos sean los que resulten vencedores.


Si se observa con atención, Iowa es un Estado muy marcado por la cuestión religiosa y los republicanos, en particular, asumen este rasgo de identidad con marcada vehemencia.


En tal sentido no es de extrañar que Cruz, un candidato que basa su discurso en las Sagradas Escrituras, haya logrado la victoria sobre un Trump que, si bien es creyente, ante todo es un pragmático empresario cuya clave en el razonamiento no es la cuestión religiosa sino, más bien, la dimensión ideológica.


Eso significa que a medida que las primarias se vayan haciendo más complejas en Estados densamente poblados y con mayor capacidad productiva, la preferencia por Trump se irá consolidando.


Del otro lado, Clinton parece desgastarse por causa de un discurso muy institucional y dubitativo, asociado al presidente Obama, en tanto que Sanders, osado y sin mayores compromisos, inspira a los liberales en aquello de su más íntima inclinación idealista  (socialista).


En pocas palabras, los demócratas no se sienten suficientemente seguros de sus precandidatos (de hecho, solo dos), mientras que con casi diez dirigentes atractivos, los republicanos se muestran más emprendedores, desafiantes e innovadores.


Dicho de otro modo, si Sanders consigue alzarse con la candidatura, no se sentiría muy cómodo con Hillary en el rol de vicepresidente: más de lo mismo, estancamiento y dinastía.


En cambio, para Trump, Cruz puede ser el complemento perfecto: conservador sustentado en la fe, joven que visualiza el futuro y, como si fuera poco, de origen hispano, lo que, de algún modo, suaviza las tensiones incendiarias sobre las que cabalga aquel que bien podría ocupar la Casa Blanca tras la contienda de noviembre.