LA BARCA DE CALDERÓN | El Nuevo Siglo
Jueves, 6 de Marzo de 2014

Por William Calderón

 

Habla más un pescado en un acuario. ¿Se imaginan a unos parlamentarios que no debaten, que se asustan con una discusión, que le temen a confrontar sus tesis y propuestas con sus rivales? ¿Conocen a alguien que aspire llegar al Congreso pero en su campaña le huye a un debate frente a la ciudadanía?

Seguramente sí, hay muchos de esos. Como los 3 candidatos a la Cámara de Representantes que, literalmente, salieron despavoridos  corriendo más que un “quemao” para no asistir a un debate que habían programado varios medios de comunicación en Pitalito, la segunda ciudad del Huila.

 

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Dicen las malas lenguas. En el denominado Valle de Laboyos, ubicado al sur del Huila (Parque Arqueológico de San Agustín), los candidatos Consuelo González (actual representante), Gladys Canacué (la consentida del senador Andrade) y Carlos Arturo Giraldo (hoy en las toldas de Gechem) se espantaron ante la idea de un debate programado y reconfirmado con varios días de anticipación por la emisora La Poderosa, el Diario del Huila y los 3 canales locales de televisión.

 

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¿Se quemaban?El único que asistió fue el representante godo Carlos Augusto Rojas, caracterizado por su vehemencia y discurso duro y quien, aseguran esos maliciosos, tenía gran ventaja sobre las dos damas y el caballero que son corticos de palabra y de acción. Es tan fuerte la oratoria de Rojas que desde joven lo conocen como Llamarada, amén de sus antecedentes de capitán de bomberos. De Llamarada dicen que habla más que un perdido cuando lo encuentran.

 

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Sillas vacías. Aunque el debate se programó y notificó con diez días de anticipación, los ausentes apenas informaron su no presencia a menos de 3 horas del evento. Cual zona de distracción del Caguán, el representante Llamarada se sentó al lado de tres sillas vacías mientras cinco cámaras de televisión, la emisora y el periódico daban cuenta de los asustados contendores. El moderador del debate, el periodista chillurqueño Melquisedec Torres, se quedó con el “hilo” planchado, un Artur Street con media blanca y pantalón oscuro, el típico misa de 12 que desplazó desde Bogotá.

 

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El trompo de quiñar. Los mismos maliciosos de Pitalito que nos confirmaron los datos, aseguran que, internamente, las campañas de Canacué, Consuelo y Giraldo afirmaban no tener confianza en el chillurqueño por su aparente cercanía con Llamarada, pero el mismo Torres dice que habló con los candidatos escapados y ninguno le manifestó alguna inconformidad por su presencia.

 

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“El problema no era Torres, un periodista con trayectoria nacional y respetado en la región. El problema es que ellos creían que Llamarada los iba a demoler en la oratoria y se inventaron la excusa de que el moderador no era imparcial”, nos dijo uno de esos chismosos en el café San Juan, en el centro de Pitalito.

Los demás contertulios, al calor de un café laboyano, coincidieron en decir que si son así para un pequeño debate de 4 candidatos, “¿qué esperan ir a hacer en el Congreso con 266 rivales, los grandes medios disparando sus flashes y el país pendiente de ellos? Se mueren del susto y agotan las existencias de lomotil”.

 

Twitter @BarberiaBarca