Manifestaciones en Turquía: Erdogan recurre a la fuerza | El Nuevo Siglo
Martes, 11 de Junio de 2013

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció que se acabó la "tolerancia" con los manifestantes que piden su dimisión, y recurrió a la fuerza en dos ocasiones para desalojarlos de la emblemática plaza Taksim de Estambul.

En vísperas de la reunión, prevista este miércoles, entre el jefe del gobierno y representantes del movimiento que sacude al país desde hace 12 días, la jornada se vio jalonada por fuertes enfrentamientos entre las fuerzas del orden y grupos de manifestantes en el centro de la capital financiera turca, en los que resultaron heridas decenas de personas.

El martes por la noche proseguían los incidentes en Estambul, y en Ankara, la capital, la policía también intervino para dispersar a golpe de gases lacrimógenos y cañones de agua a unos 5.000 manifestantes.

Las fuerzas del orden habían entrado poco después de las 7H30 locales (04H30 GMT) en la plaza de Taksim, el epicentro de las protestas que se iniciaron el 31 de mayo, y expulsaron a los pocos centenares de manifestantes que habían pasado la noche en ella.

Las barricadas improvisadas que bloqueaban el acceso a la plaza rápidamente fueron desmanteladas por excavadoras y las pancartas hostiles al gobierno quedaron destruidas.

Pero los enfrentamientos prosiguieron hasta bien entrada la noche. En un momento, la policía se retiró a orillas de la plaza, cediendo el paso a miles de personas que gritaban: "Tayyip, dimisión". Pero una hora después volvió a dispersar a la masa, creando situaciones de pánico.

Muchos manifestantes se refugiaron en el parque Gezi, cuya destrucción anunciada para construir un centro comercial, alumbró la mecha de la protesta, el 31 de mayo. El parque se ha convertido en un hospital de campaña para muchos manifestantes heridos y en un campamento improvisado.

En su mensaje semanal a los diputados de su partido, el primer ministro justificó la intervención de las fuerzas de seguridad.

"Me dirijo a aquellos que quieren continuar con estos acontecimientos, que quieren seguir aterrorizando: este asunto ya se acabó. Se acabó la tolerancia", dijo el primer ministro en el Parlamento de Ankara, ante los diputados de su Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).

Aunque la policía no ha entrado en el parque, Erdogan ha amenazado a los manifestantes con evacuarlo por la fuerza. "El parque Gezi es un parque, no una zona de ocupación", dijo antes de "invitar" a los manifestantes a que se retiren.

Los manifestantes, sorprendidos en medio del sueño, no han escondido su sorpresa y su indignación.

Firmeza

"¿Se lo pueden creer? Atacan Taksim y nos lanzan gases esta mañana, cuando nos ofrecieron anoche conversar con nosotros", declaró un manifestante de 23 años llamado Yulmiz. "Si nos echan de aquí volveremos", dijo por su parte Ali, un jubilado de 63 años, con una mascarilla de cirujano en su rostro.

La recuperación simbólica, de la plaza de Taksim se produce al día siguiente del anuncio de un encuentro, este miércoles, entre Erdogan y los representantes de la protesta, a los que tilda de "saqueadores" y "extremistas".

La ONG Greenpeace invitada a esta reunión, afirmó que no acudirá. "Antes se tiene que acabar la violencia", indicó.

La policía efectuó este martes decenas de detenciones, entre ellos 73 abogados que denunciaban, en el recinto del Palacio de Justicia de Estambul, la intervención policial, según la Asociación de Abogados Contemporáneos. Todos quedaron en libertad en la noche.

Las fuerzas del orden se habían ido de la Plaza de Taksim el 1 de junio, después de 24 horas de violencia prácticamente ininterrumpida con algunos manifestantes llegados a denunciar la brutalidad de la evacuación por la policía del parque Gezi, en la madrugada del 31 de mayo.

Varios centenares de militantes la ocupaban para denunciar la tala de 600 árboles en el marco de un polémico proyecto de acondicionamiento urbano.

Después de la retirada de la policía, la plaza del centro de Estambul ha recibido todas las noches miles de personas, a veces decenas de miles, para exigir la dimisión de Erdongan, acusado de autoritarismo y de querer "islamizar" la sociedad turca.

El primer ministro, seguro del respaldo de la mayoría de los turcos, adoptó un tono muy firme desde el comienzo de la crisis, señalando que los manifestantes debían esperar a las elecciones municipales de 2014 para manifestar su descontento.

En 2011, su Partido de la Justicia y del Desarrollo (AKP), surgido del movimiento islamista, obtuvo 50% de los votos.

Su intransigencia le han valido muchas críticas en el mundo, en particular de parte de su aliado estadounidense y de la Unión Europea (UE), que ha denunciado el recurso excesivo a la fuerza por la policía turca.

Amnesty International criticó el martes la intervención policial e instó al diálogo. Por su parte, Human Rights Watch estimó que "echar gases a decenas de miles de manifestantes no resolverá la crisis".

El sindicato de médicos turcos anunció el martes la muerte de una persona que había resultado herida hace algunos días en Ankara. Con éste son cuatro ya los muertos desde el inicio de las manifestaciones, -tres manifestantes y un policía- y cerca de 5.000 han resultado heridas, entre ellas varias decenas de gravedad./AFP