Líderes empresariales confían en que economía va a mejorar | El Nuevo Siglo
LA MAYOR parte de los CEO ven en la transformación digital una herramienta para enfrentar los retos de la nueva realidad. /ENS
Freepic
Lunes, 31 de Mayo de 2021
Redacción Economía

Consultados sobre las perspectivas de crecimiento de los ingresos de las empresas a su cargo en los próximos tres años, 88% de los líderes de las compañías encuestadas en Colombia se mostraron confiados o muy confiados de que el porvenir será mejor. Dicho índice es el mismo que el promedio global y supera en siete puntos porcentuales al de América Latina.

Así se desprende de la 24ª Encuesta Global de presidentes: CEO Survey 2021, 11° Capítulo Colombia de PwC (PricewaterhouseCoopers). Según la consulta, parte de la explicación recae en las posibilidades de reactivación de la economía, tras la contracción de 6,8% observada en 2020. De acuerdo con las más recientes proyecciones del Banco de la República, la expansión del Producto Interno Bruto (PIB) este año llegaría a 6%, superando con creces la media regional.

Debido a esa circunstancia, mientras Cepal estima que solo hasta 2024 esta parte del mundo volverá al valor real del PIB que alcanzó en 2019, en lo que corresponde a la economía colombiana retornar al punto de partida es algo que tendrá lugar el año que viene. En otras palabras, el clima de los negocios apunta a ser más favorable, sin desconocer las dificultades existentes. Y los CEO toman eso en cuenta.

Después de año y medio en el que la pandemia de la covid-19 ha generado afectaciones sociales, económicas y políticas en el mundo, el optimismo que persiste dentro de la mente de los CEO es latente. Sin embargo, también expresaron preocupaciones frente a algunos retos o factores a los que se enfrenta el país. Por ejemplo, inestabilidad social (96% de los encuestados), seguido por un crecimiento económico incierto (94%), aumento de carga tributaria (94%), incertidumbre tributaria (90%) e incertidumbre política (89%).



Ciberamenazas

Indica la consulta que mientras la lista de las preocupaciones en el ámbito mundial es encabezada por las ciberamenazas, en lo que atañe al país es la inestabilidad social, con una proporción de respuestas afirmativas que supera con holgura el promedio de América Latina. A raíz de los hechos que alteraron la cotidianidad del territorio nacional desde finales de abril, queda claro que las cabezas de 82 empresas de todos los tamaños habían detectado señales inquietantes que a su manera anticiparon las protestas populares.

También hay que destacar que, si bien la preocupación con el empleo es la nota predominante en el mundo cuando de prioridades se trata, en el caso colombiano la inquietud es más precisa y se refiere al anhelo de una fuerza laboral capacitada, educada y adaptable. Igualmente, la necesidad de reducir el cambio climático y el daño ambiental es considerado algo muy urgente, en opinión de los líderes empresariales.

Asimismo, en los últimos años y más todavía ahora, las ciberamenazas siguen escalando posiciones en todas partes.

En lo que corresponde a Colombia, en 2017 la ciberseguridad era una preocupación para el 54% de los CEOs. Tres años después ese indicador había aumentado a 69% y en 2021 ascendió a 87%.

Transformación

También, los CEO a nivel global ven en la transformación digital una herramienta para enfrentar los retos de la nueva realidad. El mismo sentimiento es compartido en Colombia en donde 93% de los encuestados estiman incrementar sus inversiones en proyectos relacionados con este tema, algo en lo cual la crisis sanitaria tiene mucho que ver. De otro lado, aspectos como mejorar la conectividad de las plataformas, tomar decisiones basadas en datos haciendo uso de modelos analíticos, generar eficiencias operativas haciendo uso de tecnologías que mejoren la experiencia del cliente, están siendo considerados.

La compleja coyuntura ha marcado una redefinición estratégica de carácter general. En este contexto, Colombia tiene particularidades interesantes. Así, a diferencia del promedio mundial de aferrarse al crecimiento orgánico (73%), en el país ese énfasis apenas es compartido por el 37% de los encuestados. De hecho, hay interés por reinventarse en la ambición de desarrollar nuevos productos o servicios (63%) como camino para mantenerse vigentes en el mercado.

Lo anterior genera un reto en las organizaciones a la hora de desarrollar capacidades para innovar, identificar nuevas rutas de crecimiento y diferenciarse en un contexto donde la dinámica de nuevos productos, apertura de canales de venta (digitales), y servicios que se adapten a la nueva realidad, se vuelve indispensable.

Esto es consistente con un creciente interés en medir el valor de la innovación en Colombia (60%), inclusive por encima del promedio global (55%) sumado a la medición del impacto y valor de la estrategia del negocio (51%). El tema señalado no es menor ya que persisten muchas actuaciones y culturas organizacionales que levantan barreras en torno al desarrollo de la capacidad de innovar.

Por otra parte, la dificultad de comprender el fracaso como un concepto inherente, implementar los incentivos adecuados, contar con el respaldo de la alta dirección y darles confianza a los colaboradores para medir su gestión sin consecuencias, son algunos de los aspectos que deben formularse de manera coherente.



Carga fiscal

También, los CEO consideran altamente probable una mayor carga fiscal, que en cada caso determinará decisiones que van desde la fuerza laboral hasta la huella geográfica.

De un lado, el déficit del gobierno central se acercó al equivalente del 8% del Producto Interno en 2020, el punto más alto de las últimas décadas. Del otro, la deuda pública pasó de representar el 51% de la economía al 65%, un salto inédito en tiempos recientes.

Y lejos de mostrar tendencia hacia la mejoría, el diagnóstico para 2021 es más inquietante. Según el plan financiero dado a conocer por el Ministerio de Hacienda, el saldo en rojo de las finanzas públicas sería todavía mayor que en el año precedente.

Por esa razón, y desde hace meses, había expectativa respecto al contenido de una propuesta de reforma, principalmente por ser la herramienta para recaudar recursos adicionales que garanticen la disminución paulatina del déficit fiscal y la eventual disminución de la deuda.

Las inquietudes en torno a nuevos gravámenes se expresan en las respuestas de los líderes empresariales. Si bien en el ámbito global hay una preocupación mayoritaria ante el eventual aumento de la carga tributaria, en el caso del país esta supera en 21 puntos porcentuales el promedio mundial, hasta ubicarse en 94%.

El motivo de esa diferencia es justificado, dado el desajuste de las cuentas estatales. Factores clave, como el grado de inversión que reciben los títulos de deuda, dependen de que exista una estrategia creíble, orientada a disminuir los faltantes actuales.

No obstante, la incertidumbre sobre los elementos que podría tener una posible reforma se prolonga, especialmente tras el fracaso de la propuesta original del Gobierno que dio lugar a manifestaciones de protesta durante abril y mayo.

Ahora la incógnita gira en torno a un nuevo articulado que volvería a la fórmula de aumentar las cargas de las personas jurídicas. En tal sentido, las preocupaciones expresadas en el sondeo, estarían más que justificadas.

Impacto de la pandemia

La magnitud de la recesión latinoamericana por el efecto de la pandemia fue muy superior a la del mundo en 2020 (7 por ciento de caída en el PIB frente a 3,3 por ciento), mientras que la recuperación apunta a ser más tímida: 4,6% , cerca de un punto y medio inferior a la del planeta.

De otro lado, el impacto del coronavirus superó con creces el de otras regiones. Según Cepal, a pesar de albergar al 8 por ciento de la población global, la participación de América Latina en los fallecimientos totales es del 28 por ciento.

Y esos mismos factores influirían en el ánimo de los CEO colombianos. Quizás debido a esa realidad, una tercera parte dice estar muy confiado en el crecimiento de los ingresos de su compañía en 2021, un dato menor en tres puntos porcentuales al del año pasado, para no hablar de la caída de 30 puntos frente a 2013, cuando la realidad era distinta y más alentadora.

En contraste, el dato global es 36 por ciento, una mejora de nueve puntos frente al año previo, el cual se acerca a la que había sido la norma en el periodo previo a la emergencia sanitaria.