Sigue debate por cadena perpetua para violadores

Foto montaje El Nuevo Siglo

La iniciativa que busca castigar con cadena perpetua a violadores de menores sigue generando voces encontradas.

Yohana Salamanca, hija de la fallecida senadora Gilma Jiménez, consideró que con este castigo se le pone un ‘tataquieto’ al flagelo.

“Las cifras son contundentes. Cada día están violando a más 60 niños, cada año estamos enterrando más de 250 niños producto de esta violencia. Si solamente con estas dos cifras no somos capaces de entender la realidad de la violencia que están sufriendo nuestros niños no sé qué más podemos hacer para que Colombia despierte y se dé cuenta que ellos nos necesitan más que nunca a todos los colombianos unidos para enfrentar a estos hampones”, manifestó.

Agregó además que “nosotros no estamos proponiendo crueldad, estamos pidiendo es que separen para siempre a esas personas de nuestros niños. Lo único que puede garantizar que no vuelva un hampón, como Rafael Uribe Noguera, a cometer los delitos y las atrocidades es tenerlos tras las rejas para siempre”.

“Llegó la hora de ponerle ‘tatequieto’ a uno de los grandes males que afectan a Colombia”, dijo Salamanca, que considera que este castigo es “el principio del fin de la violencia que sufren los niños. Estoy segura que los hampones lo van a pensar dos veces. Tiene un sentido de protección y van a bajar las cifras”.

Por su parte, Mónica Roa, abogada y defensora de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, afirmó que la propuesta de cadena perpetua “hace sentir a la gente que se están tomando medidas para resolver un problema, pero no ayuda a resolver nada”.

Para Roa, el problema real consiste en que se interponen pocas denuncias y se llegan a muchas menos condenas. “Los violadores saben que existe un doble rasero. Aunque familias, colegios e iglesias tienen un discurso de preocupación máxima por el bienestar de los niños y niñas, a la hora de la verdad, cuando aparece un caso, estas instituciones prefieren encubrirlo para proteger su reputación”, dijo.

“Se genera una confusión porque los niños y niñas sienten miedo y cariño por esa persona y no están seguros sobre si lo que les pasa es malo o no, o en otros casos creen en las amenazas que estos agresores usan para disuadirlos, como que les van a hacer daño a ellos o a otras personas importantes para ellos”, explicó. “Los pocos casos que llegan a denunciarse oficialmente enfrentan otra serie de obstáculos de la justicia, como por ejemplo el mal manejo de las pruebas y la cadena de custodia”, añadió Roa.

Hace unos días el presidente Iván Duque manifestó su respaldo a modificar la Constitución ya sea a través de un acto legislativo o convocar a la ciudadanía para que se pronuncie con el propósito de que se establezca este castigo.

Duque afirmó que le llegó el momento al país “para hacer una reflexión profunda sobre la necesidad, al amparo del Artículo 44 de la Constitución, que pone los derechos de los niños por encima de los derechos de los demás, para que evaluemos la conveniencia y la necesidad de tener la cadena perpetua para violadores y asesinos de niños en nuestro país”.