River a Sol y Boca, a Colón: celebraciones de la gran final

Foto archivo AFP

En caso de ganar la Copa Libertadores mañana, River Plate celebrará su triunfo en la plaza de la Puerta del Sol, kilómetro cero de España, mientras que el Boca Juniors lo hará en la plaza de Colón, también en el centro de Madrid.

Así lo reveló el delegado del Gobierno español en la región de Madrid, José Manuel Rodríguez Uribes, y además explicó los detalles del dispositivo de seguridad desplegado para una final de alto riesgo, que contará con casi 4.000 efectivos.

La Confederación Suramericana de Fútbol (Conmebol) decidió que el histórico partido se celebre fuera de Argentina tras los graves incidentes que impidieron la revancha en el Monumental después del 2-2 del primer partido, disputado en la Bombonera.

Las aficiones tendrán “fan zones” separadas en las inmediaciones del estadio Santiago Bernabéu, donde tendrá lugar el duelo.

La Policía estará especialmente atenta a los seguidores más violentos y radicales. Según datos de la delegación del Gobierno en Madrid, son unos 300 de cada equipo.

Lamento gaucho

Rivales por excelencia del fútbol argentino, frente a frente para ganar la Copa Libertadores 2018, Boca Juniors y River Plate coincidieron en lamentar que el histórico partido se juegue en Madrid por la violencia ocurrida en Buenos Aires.

Si bien ambos clubes parecen haber aceptado ya la contienda en el estadio Santiago Bernabéu, no se mordieron la lengua este viernes para criticar el traslado fuera de Argentina y los hechos que lo provocaron.

Se recordará “como una vergüenza, como la tremenda vergüenza del fútbol argentino”, afirmó el presidente de River, Rodolfo D'Onofrio.

“Es lamentable (...) No aprendemos más. Parece que repetimos los mismos errores y lo que se daña es la figura del fútbol argentino y de Suramérica”, aseguró por su parte el técnico xeneize, Guillermo Barros.

El 24 de noviembre debía resolverse en la cancha de River la llamada superfinal tras el empate 2-2 registrado en la Bombonera el 11 de noviembre. Pero el ataque con piedras y gases lacrimógenos contra el autobús de Boca Juniors alteró todos los planes.

El partido fue inicialmente aplazado, después suspendido y finalmente desplazado al estadio del Real Madrid, en España, un país con una abundante colonia argentina y estrechos lazos con el país suramericano.

Los incidentes reavivaron el recurrente debate sobre el poder de las Barras Bravas en el fútbol argentino y se multiplicaron los llamados a actuar contra ellas.

Ayer lo repitió D'Onofrio, reclamando a las autoridades una ofensiva global contra estos grupos.

“Necesitas tener la seguridad adecuada. Si yo me pongo en la calle a decir que no quiero que entren más al estadio amenazarán de muerte a mi hija, a mi mujer y a toda mi familia”, dijo el mandatario ‘millonario’.

“Lo que pasó hace 15 días pasa mucho en el fútbol sudamericano y argentino (...) Es momento de tomar medidas y empezar a hacer ejemplo”, coincidió Barros.

Enfocarse en el partido

Entre toda la controversia, parece difícil centrarse en el partido, seguramente el más importante de la historia de ambos clubes: una final continental entre los dos mayores rivales, nacidos en el mismo barrio de Buenos Aires.

“Hoy deberíamos estar hablando de cómo River y Boca están poniendo Argentina en lo más alto posible (...) y estamos hablando de violencia”, lamentó Barros.

“La verdad no es el ambiente al que uno está acostumbrado y el que hubiera elegido como entrenador”, añadió, insistiendo en la necesidad de centrarse en el encuentro de mañana a las 8:30 p.m. locales (2:30 p.m. de Colombia).

Con Cristian Pavón recuperado de la lesión ocurrida en el primer partido, hace ya casi un mes, el técnico xeneize reconoció dudar entre alinear los habituales tres delanteros o la doble punta que terminó jugando en la Bombonera.

En el bando de los Millonarios las dudas también se centran en el ataque: con Rodrigo Mora e Ignacio Scocco tocados físicamente y Rafael Santos Borré sancionado, el técnico Marcelo Gallardo deberá improvisar una delantera.

Peregrinación

Y mientras los planteles porteños ultiman su preparación, también lo hace la ciudad anfitriona, Madrid, que desplegará 4.000 policías y agentes privados para garantizar la seguridad durante el encuentro.

Más de 2.000 serán policías nacionales, cantidad superior a la desplegada para la final de la Champions de 2010 o un clásico Real Madrid-Barcelona, y otros 1.700 agentes de seguridad privada contratados por el Real Madrid.

Durante el fin de semana se espera la llegada de al menos 25.000 hinchas de cada club --5.000 residentes en Argentina y 20.000 argentinos residentes en el extranjero.

Con tal de ver la final del siglo, algunos hicieron auténticas proezas. Es el caso de Diego Rozán, un hincha de River, que adelantó las vacaciones, compró el viaje y pagó la entrada al doble de lo que le costó en el Monumental.

“Madrid ha afrontado partidos de mucho riesgo. Es verdad que lo que cambia un poco las cosas es el antecedente de Argentina y la premura de la organización, pero debemos estar tranquilos”, señaló el delegado del Gobierno en la capital española, José Manuel Rodríguez Uribes.

El Paseo de la Castellana, una de las principales arterias de la capital española y en la que está situado el estadio del Real Madrid, se cerrará al tráfico.

Habrá, además, tres anillos de seguridad en torno al estadio, uno de ellos vinculado a la alerta antiterrorista que hay en España y que actualmente se encuentra en el nivel 4 (uno menos que el máximo).

En total, se han vendido por ahora unas 6.000 entradas para aficionados que viajan desde Argentina, dijo Rodríguez Uribes.