GENERAL (R.) LUIS ERNESTO GILIBERT V. | El Nuevo Siglo
Miércoles, 27 de Agosto de 2014

Bogotá 24 horas

 

El conversatorio adelantado en la Universidad de Los Andes dio paso al debate sobre la posibilidad de lograr una ciudad modelo, que cuente con vida nocturna a gran escala, un tema que merece toda nuestra atención pues de alcanzar acuerdos programáticos, sustentados en buenos resultados, el esquema podría extenderse de Bogotá escenario del laboratorio, a otras ciudades.

El proyecto no está tan crudo como pensamos, recordemos algunas jornadas comerciales y lúdicas rotuladas de ¡Bogotá despierta¡ con ciudadanos en las calles disfrutando  escenarios lúdicos y comercios abiertos hasta altas horas. Estos experimentos nos brindan una idea de lo aceptada que puede ser esta propuesta, la que no criticamos, por el contrario, aplaudimos siempre y cuando se tengan en cuanta ciertos valores y recomendaciones, que solo buscan potenciar la idea blindándola con orden, seguridad y otros elementos que pasamos a privilegiar.

Infortunadamente en principio la prelación está centrada en la rumba extendida, concepto  que dificulta lograr partidarios o simpatizantes del propósito; por lo que recomendamos  enfocar los intereses en valores más de servicio que diversión, permitiendo a la ciudadanía posibilidades de solucionar problemas de indeterminado orden, ejemplo, adelantar trámites ante diferentes oficinas, atender problemas de salud, urgencias estudiantiles y otras dificultades imprevistas en las horas de la noche; otro incentivo muy sugestivo es  el comercio, actividad que ha hecho carrera con las estrategias de venta utilizadas por los comerciantes, como los madrugones ya conocidos en todo el ámbito mercantil, continuando con el arte, abriendo espacios para teatro y cuanta actividad plástica haga presencia en la ciudad, ofreciendo al ciudadano posibilidades de esparcimiento cultural, qué decir de la música, otro trabajo digno de respeto y admiración olvidado y descuidado en Bogotá, conocedora la administración del talento desperdiciado por falta de escenarios y oportunidades, nuestros músicos a fuerza de las circunstancia se agrupan en sectores convulsionados de la ciudad, sin  que las autoridades ofrezcan posibilidades de seguridad y orden en su trabajo; por último ahora sí, la ingesta de alcohol en rumba corrida pero controlada.

Pero esto es un proceso, no tenemos esa cultura y los conceptos sobre seguridad son disímiles, por lo tanto hay que tejer propensión hacia la actividad nocturna, iniciando por delimitar zonas que concentren todas las alternativas para adelantar esta operación,   garantizando al ciudadano un transporte adecuado, sincronizado y puntual, una movilidad  fluida, ordenada, apropiada  y regulada, con servicio de parqueaderos confiables, y una seguridad extrema que cubra todos los aspectos anteriormente mencionados. Esta apreciación demanda luminosidad extrema, un supremo esfuerzo de cubrimiento policial suficiente, con patrullajes permanentes y comunicación expedita con todos los centros de servicio, sociedades de taxis vigiladas, con lugares de concentración adecuados para ese fin, sin olvidar el control de ruido privilegiando el descanso del ciudadano.