Indispensable respeto (I) | El Nuevo Siglo
Viernes, 1 de Marzo de 2024

Ante todo, a la verdad y a personas que son dignas de ella: respeto. Que haya interrogantes ante decisiones en la Iglesia, es algo normal, pero que los haya, con desmedidas críticas, sin una base real, es de todo ángulo inaceptable.

Es tarea perenne en la Iglesia repasar sus enseñanzas, su disciplina y presentación de ellas. Es algo que se ha hecho a través de siglos, en situaciones tantas veces convulsionadas, pero con clara asistencia de las luces y fortaleza del Espíritu Santo. En perenne labor ha estado esta Esposa del Espíritu divino, desde mediados del Siglo anterior, con la apertura de ventanas del Papa Roncalli, S. Juan XXIII, algo celebrado por la humanidad, no sin radicales opositores, algunos de ellos han caído en situaciones sistemáticas lamentables. Pero, la Iglesia ha seguido adelante con aires frescos, saludables, como los del Vaticano II.

Temas como el Diaconado conferido a la mujer, ha estado en la Iglesia a través de los siglos, la escogencia de célibes para el Orden Presbiteral y Episcopal, ha sido ampliamente debatido con renovado mantenimiento, con dispensa del voto, pero solo en especiales circunstancias, y sin ejercicio ministerial. Que estos temas estén sobre el tapete del Sínodo que tendrá continuación dentro de algunos meses, está bien, y los convocados, con el Espíritu Santo y el Vicario de Cristo, tomarán decisiones sin atrevidas descalificaciones de herejía o apostasía de éstas o aquellas.

De otro lado se señalan, con atrevida descalificación al Santo Padre, gestos de bondad hacia hijos de la Iglesia en actitudes contrarias a la Ley divina, como convivencia de parejas del mismo sexo o segunda unión conyugal estando en firme una primera en Matrimonio, ante la Iglesia. Estas descalificaciones se han dado bajo falsa presentación de concesiones doctrinarias. Pero cuanto ha concedido el Papa, son, repitámoslo: “gestos de bondad”. Es obrar como el propio Jesucristo ante la “mujer adúltera” (Jn. 8,1-11), con el mismo Mateo, a cuya casa va sin explicita renuncia a su condición de pecador (Lc.5,27-32).

Cuanto, dolosamente, se está descalificando al Papa Francisco, no por aceptación de lo inaceptable sino por gestos de bondad cristiana, sin cambios doctrinales.  Con serenidad y gran precisión, se ha referido al tema el Cardenal Víctor Manuel Fernández, del Dicasterio de la Fe, publicado el 05-01-24 en el Diario El Tiempo en donde precisa que, en autorizar decisión a LGBT no hay aceptación alguna de Contrato Matrimonial, ni ritual alguno, sino bendición individual y privada, ciertamente con anhelo de asistencia divina de entrar, más adelante, a cuanto sí es bendecido por Cristo y por su Iglesia.

En ningún momento el Papa Francisco ha cambiado o está entrando a cambiar lo establecido en el Catecismo de la Iglesia Católica, en n.2357, publicado por S. Juan Pablo II en 1993, en donde se señala el trato hacia quienes “experimentan una atracción sexual, exclusiva, predominante hacia personas del mismo sexo, lo cual reviste formas muy variadas a través de los siglos y culturas”. Afirma que: su origen psíquico permanece, en gran manera inexplicable, y, apoyándose en la Sagrada Escritura los presentan como de fallas graves (Gen. 19,1-29; Rom. 9, 24-27; Cor. 18) (Continuará).

 *Obispo Emérito de Garzón

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