Rafael Nieto Navia | El Nuevo Siglo
Martes, 28 de Octubre de 2014

Venezuela y el Consejo de Seguridad

 

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas es el órgano sobre el cual recae la responsabilidad primordial de mantener la paz y la seguridad internacionales, conferida por los miembros de la organización. Este, en consecuencia, actúa en nombre de ellos. Se compone de quince miembros, cinco permanentes con derecho de veto (China, Francia, Rusia, Reino Unido y Estados Unidos) y diez no permanentes, elegidos para periodos de dos años, atendiendo a una distribución geográfica equitativa. Todas las decisiones del Consejo que no sean de procedimiento deben contar con nueve votos, incluidos los de los miembros permanentes. La presidencia es rotativa entre los miembros por orden alfabético de los nombres en inglés y dura un mes. Hay dos miembros del grupo latinoamericano, Chile que termina su período el 31 de diciembre de 2015 y Venezuela que fue elegida para el período 2015-2016.

La elección de Venezuela causó euforia en el gobierno de ese país. Maduro, probablemente después de rezar el “Chávez nuestro” y, quizá, porque el pájaro de Chávez se lo inspiró, dijo que la elección había sido una “victoria diplomática” y agregó: “un récord mundial de apoyo, de amor, de confianza. 181 países le han dicho a Venezuela aquí estamos, te respaldamos… Éste es un día en que el mundo le ha dado un apoyo a nuestra patria... Debemos sentir en nuestro corazón la felicidad y alegría de que Venezuela en el mundo es un país querido”. Maduro tiene razón de estar eufórico porque fue elegido a pesar de una campaña que pedía la liberación del dirigente opositor, detenido en febrero pasado, Leopoldo López, y de que el grupo de trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas había calificado esa detención como arbitraria. La gente tiene derecho a preguntarse ¿cómo puede ser eso?

El cupo en discusión era para un país latinoamericano y este continente, bastante inclinado a la izquierda y a la arbitrariedad, está entregado desde hace tiempo a los brazos de Chávez primero y de Maduro después. Siendo Venezuela el único candidato latinoamericano, los países de fuera del área lo apoyaron. El número de votos no es extraordinario: en el año 2007 Costa Rica fue electa con 179 votos a favor y en 2006 Panamá, como candidata de consenso, fue elegido con 164 votos.

Sueña Maduro, probablemente acostado al lado de la tumba de Chávez como suele hacerlo, al pensar que eso significa una muestra de “apoyo, de amor y de confianza”. Venezuela sí es un país querido, pero no su gobierno violador de los derechos humanos, con cárceles llenas de presos políticos, una economía en crisis y una escasez de productos básicos en las tiendas.

 

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Coda uno. Cuenta la prensa que diariamente hay más de 67 mil colados al TransMilenio. En materia de educación cívica estamos en las cavernas desde que algún genio suspendió esa materia en los colegios.

Coda dos. Piensan lanzar un “satélite de observación” para vigilar los oleoductos. ¿No conocen los aviones no tripulados, tecnología del siglo XXI?