Soy el Alfa y la Omega | El Nuevo Siglo
Viernes, 29 de Diciembre de 2023

Al finalizar un año e iniciar uno nuevo, debemos expresar a familiares y amigos algo agradable, con nuestros mejores deseos. Dios, el mejor consejero, dijo a Abraham, a quien designaba Padre de su pueblo escogido: “Anda en mi presencia y sé perfecto” (Gen. 17,1). “Pero esto limita mi libertad y mi dicha de obrar alegre, según mis antojos”, podrán responder algunos, con falsa ilusión. Sin embargo, nada da mayor satisfacción que la conciencia tranquila de quien camina por las sendas que el Señor señala. Entonces, éste nuestro mayor deseo para continuar el caminar terreno, hasta el gozoso encuentro con nuestro Padre Dios.  

Yo soy el Alfa y la Omega”, o sea, “el Principio y el Fin” (Apoc. 1,8), nos dice el mismo Señor, inspirándonos plena confianza y seguridad de transitar senda segura, en “alegría y esperanza”. “Cerca de Dios, dulce paraíso, lejos de Dios triste infierno”, se dice con toda verdad. “Ay qué triste es andar en la vida, por senda perdida lejos del hogar”, dice canción navideña. En cambio, dice otro cantico: “Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor”. Que en estos días se nos recuerda que fue, inicialmente, en un establo, en donde se hizo presente el Niño Jesús, acompañado de esos preciosos corazones de José y María, y quienes son también, para nosotros, gozosa compañía.  

Cuánto le debemos al humilde Francisco de Asís, quien, hacia el año 1200, inicia celebraciones de Navidad con gentes sencillas del campo, congregadas en torno a representación del Niño Jesús colocado sobre humildes pajas, y, ahora, en este 2023, invitados por el segundo Francisco, como Papa, al gozo de compartir la sonrisa del Niño recién nacido, que da celeste alegría al vivir, según su mensaje, y la mayor dicha dada a los humanos.  

Entonces, nos regocijamos al compartir la verdadera Navidad, que es en torno al pesebre, sin lo cual ¡qué vacío, y qué frialdad!  Es la dulce alegría de seguir iluminando la vida con el mensaje que con su tierna existencia nos trae, Jesús, complementado, luego, con su testimonio y sapientes palabras.  

“Siempre es Viernes Santo”, escribió el Sacerdote español José Luis Martín Descalzo, ante las actitudes de persecución y de odio o de amor, en ese día. “Siempre es Navidad”, es la alegre o vacía celebración de este grandioso Nacimiento. Gran felicidad o gran vacío será nuestra Navidad, según abramos o no nuestros corazones al Niño, a quien durante todo el año seguimos diciendo: “! Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto ¡”. Cerca a quien es Alfa y Omega. Sí habrá permanente Navidad.  

Allí, frente al pesebre y arreglos navideños, que nos han alegrados este fin de año, permanezcamos en una vida como este Niño reclama. ¡Qué nunca nos alejemos de Ti, oh Sagrada Familia de Jesús María y José!  ¡Que todo el año sigamos clamando que: “Jesús venga a nuestras almas y no tarde tanto”, que nunca se aleje de nosotros!    

   

*Obispo Emérito de Garzón  

Email: monlibardoramirez@hotmail.com