FMI: recortar gasto podría descarrilar la recuperación | El Nuevo Siglo
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Sábado, 11 de Julio de 2020
Redacción Economía

La deuda pública global va a tocar un máximo histórico en 2020 debido a los esfuerzos de los gobiernos para impedir un colapso económico por la pandemia de coronavirus, pero el FMI advirtió que recortar el gasto público muy pronto podría hacer descarrilar la recuperación.

Continuar dando apoyo durante la crisis va a ser “fundamental”, señaló en una entrevista con la AFP Vitor Gaspar, el director del Departamento de Finanzas Públicas del FMI.

“El riesgo de una retirada prematura del apoyo fiscal es el riesgo dominante”, incluso más que los altos niveles que alcanza la deuda, estimó el economista que afirmó que la recuperación de la crisis financiera de 2008 se vio frenada por este paso en falso de los gobiernos.

Gaspar junto con Gita Gopinath, economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), alertaron en una publicación contenida en el blog del organismo este viernes que va a ser necesario que el gasto público siga “estando de apoyo y que sea flexible hasta que se haya asegurado una salida duradera de la crisis”. 

La deuda pública alcanzará este año un máximo histórico y sobrepasará el tamaño de la economía global, según el FMI. Se prevé que el déficit de los Estados sea cinco veces más grande de lo que se estimaba para 2020 antes de la pandemia.

 

Confinamiento

La crisis sanitaria y el confinamiento para contener un virus para el cual no hay vacuna, demandaron una “inmensa respuesta fiscal”, cercana a los US$11 billones para ayudar a los hogares e impedir quiebres de empresas.

“Pero las políticas de respuesta también contribuyeron a que la deuda pública global llegue a su máximo nivel en la historia y se ubique por encima del 100% del PIB global”, señalaron los altos cargos del FMI. Y ambos advirtieron que “todavía no estamos fuera de peligro”.

La entidad multilateral con sede en Washington, que históricamente ha defendido los recortes en el gasto público, está en una posición poco habitual de instar a los gobiernos a dar liquidez a la economía y al mismo tiempo de advertir sobre los obstáculos que quedan en el camino, especialmente si hay un repunte de los casos de Covid-19.

 

“Si bien la trayectoria de la deuda podría seguir aumentando (...) una reducción de la presencia fiscal más temprana a lo que se justifica representa un riesgo aún más grande para la recuperación, con aún mayores costos fiscales”, agregaron los economistas.

En momentos en que la pandemia ha dejado 12 millones de casos confirmados en el mundo con más de 555.000 muertes, “la prioridad número uno” es la crisis sanitaria y establecer políticas para contener la enfermedad para que luego la vida y la economía puedan volver a la normalidad, indicó Gaspar.

 

Transformación “profunda”  

Después de la crisis financiera global de 2008, muchos gobiernos recortaron su plan de estímulo al primer signo de una estabilización de sus economías, lo que llevó a una recuperación más lenta.

Para los economistas ahora “está clara la necesidad de un apoyo fiscal continuo”, aunque apuntaron que los países van a tener que encontrar una forma de financiar estos estímulos, sin que la deuda se convierta en algo insostenible.

Gaspar proyecta que los niveles de deuda pública deberían estabilizarse y comenzar a caer en 2021.

Entre las recetas que citaron los economistas para sostener el apoyo está una mejora de la recaudación de impuestos, una reforma impositiva para hacerlos más progresivos, para que quienes tienen más paguen más, a la vez de eliminar los subsidios para el combustible.

Además, los economistas señalaron que en vistas de la “profunda” transformación de las economías, los gobiernos deberían enfocar sus esfuerzos en sectores que vayan a sobrevivir a la crisis.

Gopinath y Gaspar concluyeron que aunque “muchos países salgan tímidamente de este gran confinamiento, ante la ausencia de una solución a la crisis de salud, siguen habiendo grandes incertidumbres sobre el camino hacia la recuperación”.

Ambos expertos advirtieron que muchos de los empleos destruidos por la crisis “probablemente no se recuperarán”.