Las esculturas de Gabriel Beltrán engalanan los muros de La Fontana | El Nuevo Siglo
El artista realizó estas obras en acero inoxidable 304, un material que además de ser amigable con el medio ambiente, tiene firmeza y cuenta con una buena durabilidad.
Foto cortesía
Viernes, 15 de Octubre de 2021
Redacción Cultura

Las obras de Gabriel Beltrán hacen parte del arsenal de piezas que componen la muestra que le da la bienvenida a las nuevas instalaciones del Hotel La Fontana, la cual se extenderá hasta mediados de enero del 2022.

La muestra, que exhibirá ocho obras que van desde los dos hasta los tres metros, busca mostrar el trabajo de artistas con gran trayectoria, como Beltrán, y abrir un espacio para el arte y la cultura en uno de los hoteles más emblemáticos de Bogotá.

“A esta muestra de escultura urbana o monumental, llevaré ocho obras, que se distribuirán en diferentes partes del hotel. Contamos con espacios bondadosos y eficaces, los cuales van de la mano con las piezas que se exhibirán hasta comienzos del próximo año. Todo esto fue posible gracias a la intervención de la galería Baobab, que realizó la curaduría junto a la dirección del hotel”, afirmó el maestro Gabriel Beltrán

Y añadió: “El fin de la obra escultórica es tenerla en espacios abiertos. La escultura urbana es la representación y la función real. Es un inmueble dentro de la ciudad, es darle la chispa de luz, tranquilidad, reflexión y al mismo tiempo de gusto. Una ciudad que no tenga obras, sean las que sean, es una ciudad muerta, una ciudad gris, sin nada que pensar”.


Lea además: Tres joyas de la música europea con la Sinfónica Nacional


Las esculturas son realizadas en acero inoxidable 304, que es el mejor material para estas obras, actualmente, según el artista. El 90% de los escultores urbanos lo trabajan, debido a sus propiedades y beneficios, entre ellos, que no tiene ninguna afección en materia ambiental o climática. Además, goza de una excelente vejez y tiene una firmeza y elongación precisas.

Para Gabriel este no es el único proyecto con el que piensa terminar este año. También está realizando una escultura en forma de árbol que le fue encomendada para el Centro de tratamiento e investigación sobre cáncer, Luis Carlos Sarmiento Angulo, ubicado en la calle 170 en Bogotá.

El árbol será de color violeta y algunos azules. Estas tonalidades también hacen parte de la imagen institucional del centro de investigación, y se busca, dentro de una lógica psicológica, aportar o sugerir tranquilidad y espiritualidad, que para el artista también es primordial, en un contexto de este tipo de centros de atención que tratan estas condiciones.

Adicionalmente, está trabajando en otro proyecto para desarrollar una exposición de formato mediano en el Congreso de la República para mediados de noviembre de 2021. Todo esto, gracias al apoyo del Congreso y del Ministerio de Cultura, con el cual trabaja de la mano para exponer 10 de sus obras el año entrante en Berna, Suiza. Para Gabriel y el grueso de artistas es muy importante la intervención del ministerio, ya que como dice él, “aporta credibilidad y un corte estructural”.

Pandemia

Para el maestro Beltrán, como otros muchos artistas, la pandemia fue algo que revolucionó las sensaciones de esta época. Adicionalmente, le sirvió para hacer una reflexión profunda acerca de la esencia de la humanidad y cómo nos relacionamos en comunidad.

“La creación también se modifica, la transformación ocurrida en esta pandemia, después de haber hablado con algunos colegas, ha dado nuevas luces de reflexión con respecto a la obra, al color, a la vivencia y otros aspectos. En la pandemia todo se cerró, no había exposiciones, había algunas galerías abiertas y también talleres, pero era muy difícil la captación de público que apreciara el arte en estas condiciones”, comentó Gabriel.

La pandemia ha generado cambios drásticos para el escultor; antes al momento de trabajar manejaba unos colores alegres, muy tropicales, ahora a pesar de que siguen siendo tonalidades en esencia tropicales, cuentan con una carga sentimental más dada hacia lo interno, la espiritualidad y la esperanza.

Así, “poder explorar y ver cómo somos por dentro, de qué manera nos hemos convertido en seres mucho más dúctiles, mucho más abiertos al conocimiento personal y también comunal, porque la virtualidad y el trajín de todos los días nos vuelve más individualistas y más cerrados a nuestro entorno”, señaló.

En definitiva, toda esta situación ha sido positiva para el artista, ya que ha cambiado su forma de expresión, debido a la fragilidad que exponen estos hechos, para él, el trabajo en sí, lo vuelve mucho más sutil, más aéreo, transparente y volátil. Finalmente, terminó con esta reflexión: “Para ser más profundos necesitamos más educación, trabajo, ganas de vivir y de sentir, porque todo es relativo y todo se transforma".