L’Explose revisita una obra insignia de la danza colombiana | El Nuevo Siglo
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Viernes, 29 de Octubre de 2021
Redacción Cultura

Una imagen poética y simbólica de las situaciones de violencia y desarraigo que vive Colombia es lo que retrata “La mirada del avestruz”, una obra de la compañía L’Explose, la cual regresa en temporada hasta este domingo en la sala La Factoría Tino Fernández.

Esta pieza surge en el 2002 con la dirección de Tino Fernández y la dramaturgia de Juliana Reyes, quienes asumen el reto de abordar un tema coyuntural para reflexionarlo desde la danza; la cual se ha convertido en uno de los iconos de la danza de nuestro país, no sólo por la acogida que ha tenido a nivel nacional e internacional, sino por mostrar las entrañas de un pueblo rasgado por la violencia.

El punto de partida de esta creación era concreto: las huellas que deja la violencia en un país como Colombia, donde esta se ha vuelto parte de la cotidianidad. Dejar la tierra conocida, llegar a un nuevo territorio, sentirse desarraigado y violentado por el hecho de partir contra su voluntad, son temas centrales.

Tras una larga investigación, el imaginario y la realidad dieron paso a coreografías ricas en matices y simbolismos, alimentadas por algunas historias personales de los intérpretes. Una pieza que busca evocar el conflicto, más que nombrarlo directamente.



 “Hablar de estos temas es un gran reto, pero también hablarlos desde la danza tiene algo natural, es una metáfora, porque en el conflicto colombiano el cuerpo ha sido la principal víctima.  La Mirada del Avestruz es una obra donde el cuerpo, la palabra y la tierra, que es un elemento orgánico, representan el centro del conflicto”, afirma Juliana Reyes, quien asumió la dirección artística de la Compañía desde 2020.

En el escenario nueve personajes sin nombre, con historias cercanas y extrañas a la vez, nos hablan de su propia marca, de su desarraigo, de sus contradicciones, a través de un espacio simbólico, hecho de tierra negra, que nos remonta al lugar de origen, de memoria, de pertenencia, pero también al lugar de lucha, de grietas, de fisura; paisaje desolado que evidencia las huellas de un país marcado por una historia de destierro.

"La Mirada Del Avestruz, surge en una época en que el país se encuentra en un momento crítico de su historia.  Las imágenes de violencia resultan inevitables, aunque desde luego, muy lejos de cualquier denuncia literal o partidista”, afirmaba el dramaturgo, guionista, investigador y teórico teatral Carlos José Reyes cuando vio por primera vez esta pieza.