¿Desafíos uruguayos forzarán a Orsi a moverse hacia el centro? | El Nuevo Siglo
YAMANDÚ Ramón Antonio Orsi Martínez, profesor de historia, de 57 años, asume desde este sábado la presidencia de Uruguay./AFP
Jueves, 27 de Febrero de 2025
Redacción internacional con AFP

LOS retos que enfrenta para cumplir su programa de gobierno, centrado en tres grandes ejes (economía, seguridad y plan social), así como la necesidad de negociar con un Congreso fragmentado podrían llevar a Yamandú Orsi, el líder izquierdista que asume este sábado la presidencia de Uruguay, a moverse hacia el centro de esa tendencia política.
El considerado delfín de José “Pepe” Mujica sostuvo en campaña que “no prometemos nada que no se pueda cumplir” y desde el día de su triunfo en balotaje frente al candidato de la centro-derecha, Álvaro Delgado, ha reiterado que el “diálogo será la bandera de mi gobierno, porque hay que escuchar a todos”. Y, precisamente, para que su agenda política y gobernabilidad se faciliten, está descontado que modere sus “planteos” de izquierda.

Crecimiento económico con inclusión social, reformar el sistema de protección social con énfasis en la infancia y enfrentar el crimen organizado, cada vez más creciente y que ha disparado la violencia, son los fundamentos de su plan de gobierno y para ejecutarlos requerirá del consenso político, específicamente en la Cámara de Diputados, donde su partido Frente Amplio cuenta con 48 bancas de un total de 99. En el Senado tiene 16 de los 30 parlamentarios que lo conforman.

Así, desde desarrollar un Sistema Integral de Lucha Contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico para reducir la capacidad operativa de los delincuentes y crear fuerza especial de Tareas para la investigación policial hasta revisar el esquema tributario e implementar un plan de empleo para jóvenes, entre otras de las prioridades, requerirá de un trabajo mancomunado con el Congreso, donde como reseñamos, deberá tejer alianzas con varios partidos, inclusive más allá de su afinidad ideológica.

Una reciente encuesta de Equipos Consultores reveló que la inseguridad ciudadana es para los uruguayos el principal problema (37%), seguido de lejos por el desempleo (17%). Ello, de seguro, serán las prioridades de Orsi, quien asume como el 43avo presidente de Uruguay y el tercero de izquierda en ocupar ese cargo.

Tras una transición sin sobresaltos luego de su triunfo en noviembre, Orsi recibirá la banda presidencial del saliente Luis Lacalle Pou para gobernar hasta 2030 un país de 3,4 millones de habitantes, uno de los más estables y prósperos de la región, pero no exento de preocupantes problemas.

Este profesor de historia de 57 años, dos veces intendente de Canelones, el departamento más populoso después de Montevideo, llega a la Torre Ejecutiva con 53% de popularidad y varios retos.
"No va a ser tarea fácil", dijo Rodrigo Sánchez, un docente de secundaria de 42 años que lo votó y ahora espera que atienda "carencias" en seguridad y combate a la pobreza.
Quienes no votaron a Orsi también piden que cumpla sus promesas. "Me da bastante incertidumbre; ojalá que el país siga creciendo", comentó Ana Lucía Rodríguez, una asesora comercial de 42 años.

El centroderechista Lacalle Pou, un abogado de 51 años que deja el cargo con 50% de aprobación, destacó su "enorme cumplimiento" de los compromisos asumidos. "Tenemos el orgullo de haber hecho las cosas bien", señaló en acto público.

Déficit e inseguridad

Orsi será el tercer mandatario de izquierda en casi dos siglos de vida independiente de Uruguay, después de su mentor, el exguerrillero Mujica (2010-2015), y el fallecido oncólogo Tabaré Vázquez (2005-2010 y 2015-2020).

Pero a diferencia de ellos, lidiará con un Parlamento dividido: su partido, el Frente Amplio, solo controla el Senado, y en la Cámara de Diputados irrumpieron actores políticos antisistema.

En lo económico, Orsi deberá aumentar el crecimiento, estimado por el FMI en 3% para este año, y al mismo tiempo cumplir con las demandas sociales sin agrandar aún más el déficit fiscal, que cerró 2024 en -4,1% del Producto Interno Bruto (PIB).

"Reducir el déficit fiscal es importante para mantener la calificación de grado de inversión de Uruguay controlando el crecimiento de la deuda pública como porcentaje del PIB, que ha crecido desde 2019", dijo a la AFP Nicolás Saldías, analista del EIU, el Intelligence Unit del grupo británico The Economist.

Otro desafío será abatir la delincuencia, en mayor parte vinculada al narcotráfico. En Uruguay, la tasa de homicidios es de 10,5 cada 100.000 habitantes, y la de población carcelaria, de 445 presos cada 100.000 habitantes, es la más alta de Sudamérica y la décima en el mundo.

Para este pequeño país de matriz agropecuaria, encajonado entre los gigantes Argentina y Brasil, las relaciones internacionales son clave para el acceso a mercados. Orsi deberá apelar al equilibrio, con un Mercosur cuestionado en lo regional y un mundo polarizado.

A la investidura de Orsi asistirán el rey de España y los presidentes de Alemania, Armenia, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y República Dominicana, así como representantes de otro medio centenar de países.
No fueron invitados los mandatarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela, a quienes Lacalle Pou tildó de dictadores.

Del aula a la Torre Ejecutiva

Yamandú Ramón Antonio Orsi Martínez es un profesor de historia, de 57 años, que fungió por una década como intendente de Canelones.

Para Mujica, el triunfo de su discípulo sabe a misión cumplida. "Tiene algo de premio de despedida", dijo el expresidente (2010-2015), de 89 años y enfermo de un cáncer irreversible.

Estratega de la campaña, apostó fuerte para que Orsi, a quien vio "hacerse hombre", devolviera a la izquierda a la Torre Ejecutiva luego de un impasse de cinco años tras tres periodos consecutivos.

"Le tengo confianza", señaló Mujica meses atrás, elogiando su gestión en Canelones.

Descendiente de españoles e italianos, educado en la escuela pública y comprometido con la igualdad social promovida por el Estado, Orsi encarna mucho de la idiosincrasia uruguaya.

Orsi será el primer presidente uruguayo elegido por vía constitucional en más de 100 años que no proviene de Montevideo, epicentro del país.

Por 90 mil votos de diferencia, los uruguayos decidieron que Uruguay virara a la izquierda, tras un buen gobierno de derecha. ¿Mantendrá Orsi sus planteos ideológicos inamovibles ante los desafíos que encara? Esa es la incógnita que el tiempo resolverá.