Irlanda del Norte: 25 años de paz y sin unificación a la vista | El Nuevo Siglo
Foto AFP
Sábado, 8 de Abril de 2023
Agence France Presse

EN un contexto marcado por tensiones políticas e inquietud por la seguridad tras el intento de asesinato, en febrero, de un agente de policía por disidentes republicanos, Irlanda del Norte se alista para celebrar el 25º aniversario del acuerdo de paz del Viernes Santo, que puso fin a tres décadas de un devastador conflicto intercomunitario.

El 10 de abril de 1998, un Viernes Santo, los líderes nacionalistas proirlandeses -mayoritariamente católicos- y unionistas probritánicos -principalmente protestantes- alcanzaron un acuerdo tras maratonianas negociaciones en las que participaron los gobiernos de Londres, Dublín y Washington.

Ahora, con un cuarto de siglo de paz, el ambiente es más de reflexión que de celebración.

Las instituciones regionales, donde en virtud del mencionado acuerdo republicanos y unionistas deben compartir el poder, llevan más de un año paralizadas por la oposición del Partido Democrático Unionista (DUP) al estatuto posbrexit negociado entre Londres y Bruselas para Irlanda del Norte.

Además, el atentado contra el agente policial llevó a elevar de “sustancial” a “severo”, lo que significa que un ataque es "altamente probable".

Belfast acogerá desde el fin de semana una serie de actos en los que participarán jefes de Estado y de gobierno internacionales, en activo y retirados, para conmemorar el final de un conflicto que se cobró más de 3.500 vidas.

Entre ellos se espera al presidente estadounidense, Joe Biden, que aceptó la invitación del primer ministro británico, Risihi Sunak, para asistir a los actos.



Está previsto que Biden visite tanto Irlanda del Norte como la República de Irlanda durante su viaje.

A partir del 17 de abril, la Queen's University de Belfast acogerá una conferencia de tres días encabezada por la exsecretaria de Estado estadounidense Hillary Clinton, cuyo marido, Bill Clinton, desempeñó un papel fundamental en la consecución del Acuerdo de Paz como presidente entre 1993 y 2001.

Los actos se centrarán en la transformación de Irlanda del Norte en el último cuarto de siglo.

En los años posteriores a la firma del acuerdo, se desarmó a los paramilitares norirlandeses, se desmanteló la militarizada frontera terrestre y se retiraron las tropas británicas.

En una entrevista en vísperas del aniversario, el ex primer ministro irlandés Bertie Ahern, que desempeñó un papel clave en la negociación de los acuerdos, comparó estos 25 años de paz con el periodo anterior.

"Siempre fue un proceso y los últimos 25 años han sido mucho más agradables y reconfortantes que los 25 anteriores o quizá que los 75 anteriores", dijo Ahern.

Pero la paz en Irlanda del Norte es quizás más precaria en 2023 de lo que lo ha sido en cualquier otro momento desde la firma del acuerdo del Viernes Santo.

Problemas del Brexit

El DUP lleva más de 13 meses boicoteando las instituciones regionales norirlandesas para protestar contra las disposiciones especiales aplicadas a la región tras el Brexit, efectivo desde principios de 2021.

Teme que estas, que mantienen a Irlanda del Norte en el mercado único europeo para evitar el retorno de una frontera física con la República de Irlanda -país miembro de la Unión Europea- alejen a la región del Reino Unido y haga más probable una Irlanda unificada, objetivo de los republicanos.

El Brexit es "un círculo difícil de cuadrar" en lo que respecta a Irlanda del Norte, afirmó el ex primer ministro británico Tony Blair, uno de los artífices del acuerdo de paz.

En enero, un sondeo de LucidTalk para The Belfast Telegraph reveló que si se repitiese ahora el referéndum de 1998 que ratificó el texto, una mayoría de los unionistas votaría en contra.

¿Y la unificación?

El Acuerdo de Paz estableció la posibilidad de un referendo sobre la unificación de Irlanda si una mayoría social lo desea. Pero a hoy la misma carece del apoyo porque mientras unos defienden su pertinencia democrática otros advierten de sus peligros.

En el histórico documento, los gobiernos británico e irlandés acordaron "reconocer la legitimidad de cualquier opción libremente ejercida por una mayoría del pueblo de Irlanda del Norte (...) tanto si prefiere seguir apoyando la Unión con Gran Bretaña como una Irlanda unida soberana".

Constataron que en aquel momento "el deseo de la mayoría de la población de Irlanda del Norte" era "mantener la Unión".

Pero admitieron que "en el futuro, el pueblo de la isla de Irlanda (puede) ejercer su derecho de autodeterminación" si existe el apoyo "de una mayoría del pueblo de Irlanda del Norte" y "por acuerdo entre las dos partes (...) Norte y Sur, para lograr una Irlanda unida".

Esto integraría la actual región británica de Irlanda del Norte en la vecina República de Irlanda -país miembro de la Unión Europea- que también debería aceptar la unificación por referendo.

Sin embargo, a hoy, "sigue habiendo muchas cuestiones no resueltas", incluido cómo calcular el apoyo social necesario para convocar una consulta, dice Duncan Morrow, politólogo de la Universidad del Ulster, estimando que "todavía estamos bastante lejos".

Según los sondeos, la mayoría de norirlandeses sigue queriendo permanecer en el Reino Unido, "pero los cambios demográficos actuales sugieren que dentro de 10 años puede haber una mayoría de población católica" mayor de edad que podría decantar la balanza hacia la autodeterminación, agrega.

También el Brexit, contra el que votaron 58% de norirlandeses, pesa desde hace unos años a favor de la unificación como medio para reintegrar la UE, señala.

Otra cuestión es saber si la población de la República de Irlanda aceptaría el coste de dicha unificación.

"¿Requeriría cambios en la República de Irlanda en cosas como la bandera o el himno, que son muy emocionales?", se pregunta.

También, dado el inferior desarrollo económico de Irlanda del Norte respecto al vecino del sur, "si la unidad irlandesa costase dinero a la gente en la República de Irlanda, ¿afectaría a su voto?", plantea.

Por su parte el profesor de Derecho Colin Harvey, miembro del movimiento cívico republicano "Ireland's Future" que milita por una consulta, admite que no existen actualmente las condiciones para convocarla, "ni mañana (...) ni el año que viene".

Pero considera que "nos dirigimos a ella, tal vez en una década o 15 años" y de momento trabaja "preparando las cosas para hacerlo bien", creando conciencia y "elaborando documentos políticos que marquen el camino" hacia una "transición estable y responsable".

Reconoce que una consulta de este tipo polarizaría a la población, pero toda "democracia produce división", afirma. "También en las elecciones hay desacuerdos y nadie sugiere abolir las elecciones porque la gente tiene opiniones enfrentadas", agrega.

Pensando en "el Acuerdo del Viernes Santo, 25 años después, en todos aquellos valientes pacificadores que lo hicieron posible, mi opinión es que estaríamos deshonrando su memoria si evitáramos este debate sobre el futuro constitucional (...) deberíamos afrontarlo, por difícil que sea", defiende.

En contra

"La demografía es más compleja que la simple división por religiones o una simple identidad, yo soy británico y también muy irlandés", responde por su parte la exestrella del rugby y abogado unionista Trevor Ringland, que milita por tender puentes entre protestantes y católicos y contra un referéndum que "no tiene fundamento".

Defiende que la población norirlandesa ha prosperado económica y socialmente en los últimos 25 años, que los jóvenes se definen menos por sus orígenes y se mezclan más.

"Hay que seguir trabajando", reconoce, pero considera que en una región de violento pasado un referéndum podría reanimar tensiones y enfrentamientos.

"Sería un retroceso" del que, afirma, la cohesión social tardaría décadas en reponerse.

"Tenemos una oportunidad real de garantizar que lo que pasó no vuelve a pasar nunca", subraya, recordando que, en los años 1980, cuando él jugaba al rugby para el equipo de la República de Irlanda y su padre era un policía protestante en Irlanda del Norte, este era "uno de los lugares más peligroso del mundo para ser policía”.