Sin rebelión a la vista para mesas directivas del Congreso | El Nuevo Siglo
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Lunes, 7 de Junio de 2021
Redacción Política

Cuando faltan menos de 15 días para que concluya esta legislatura, es decir menos de mes y medio para que empiece la última del cuatrienio, las bancadas ya hablan de la conformación de las mesas directivas de Senado y Cámara.

Hasta ahora todo parece indicar que los acuerdos políticos suscritos el 20 de julio de 2018 se cumplirán también en esta ocasión, en la que la presidencia del Senado le corresponde al Partido Conservador y la de la Cámara al Centro Democrático.

El primero en lanzarse al cargo por la bancada conservadora fue el antioqueño Juan Diego Gómez, cuya aspiración estuvo por un tiempo disputada por su copartidario cordobés David Barguil.

A finales del año pasado el senador Gómez, actual presidente de la Comisión Segunda, le manifestó a su bancada la intención de aspirar y con ese propósito conversó por separado con cada uno de los otros 12 senadores que tiene la colectividad, la mayoría de los cuales inicialmente le manifestó su apoyo.

Luego de que Gómez se lanzara, se conoció la aspiración del risaraldense Juan Samy Merheg, pero esta se disolvió muy pronto. A renglón seguido, Barguil habría iniciado también un acercamiento con los compañeros de bancada, diálogo en el que algunos senadores le habrían dicho que ‘llegó tarde’ pues ya se habían comprometido con Gómez. Pero otros no habrían descartado apoyarlo.

En su momento, fuentes conservadoras consultadas por EL NUEVO SIGLO indicaron que aun entonces la elección la tenía ganada Gómez; las mismas han precisado más recientemente que en vista de esa marcada inclinación de la bancada por Gómez, Barguil también declinó.

Como se dijo, hasta ahora los acuerdos de rotación de mesa directivas en el Senado se han cumplido, pues las colectividades han votado por el nombre postulado por la bancada a la que le corresponde ocupar la dignidad. Así, la primera legislatura la ostentó el Centro Democrático con Ernesto Macías, en la segunda estuvo el Partido Liberal con Lidio García y en la actual se desempeña Cambio Radical con Arturo Char.

No obstante hay un antecedente que en el caso de los liberales pondría en peligro el apoyo que deben dar a la carta conservadora, pues alegan un supuesto incumplimiento en el caso de la representación de Colombia en el Parlamento Andino.

El asunto es que los liberales señalan que según los acuerdos en julio pasado un senador suyo tendría que haber entrado a remplazar en el Parlamento Andino al conservador Carlos Andrés Trujillo y para ello escogieron al senador Jaime Durán. Sin embargo el primero se mantuvo en ese organismo subregional porque, dijo, no había acuerdo en este sentido.



En noviembre pasado el Partido Liberal le envió una misiva al jefe del Directorio Nacional Conservador, Ómar Yepes, manifestando su inconformidad con esta situación. Además, previno en esa carta, “nuestra bancada de Senado, en adelante y por decisión de la Dirección Nacional, quedará en libertad en lo que corresponda a la elección y conformación de mesas directivas del Senado de la República, sin ninguna obligación de votar por el conservatismo para la Presidencia del Senado en el último año de la legislatura”

Sin embargo, la verdad sea dicha, hasta ahora no hay ninguna noticia de que el liberalismo esté buscando desconocer los acuerdos o lanzar una candidatura alternativa a la conservadora. En realidad, este tipo de rebeliones suele ser frecuente en la última legislatura de los cuatrienios, pero otra cosa es que prosperen.

Hace un año, las bancadas de oposición (Alianza Verde, Polo Democrático -en ese momento no se había escindido Dignidad-, Lista de la Decencia, Colombia Humana, MAIS y Farc -hoy Comunes-) se revelaron sin éxito contra los acuerdos que preveían, como efectivamente ocurrió, que la presidencia del Senado le correspondía a Cambio Radical, colectividad que insistió en postular a Char, aunque algunos pocos de sus congresistas tenían otras preferencias.

La oposición postuló, más a título simbólico que real, al senador verde Iván Marulanda.

Codo a codo uribista

Mientras los conservadores parecen manejar tranquilamente la definición de la presidencia del Senado, en la Cámara la situación es un poco más complicada, porque son ocho los representantes uribistas están aspirando a ocupar esa dignidad.

Se trata de una baraja con mucha diversidad regional, pues están el tolimense Ricardo Ferro, la llanera Jennifer Arias y el risaraldense Gabriel Jaime Vallejo. Pero también suenan los representantes por Bogotá, Juan Manuel Daza, Enrique Cabrales, Edward Rodríguez y Gabriel Santos.

La decisión sobre cuál será el nombre que se postule al cargo corresponde por votación a los 32 integrantes de la bancada de la colectividad en esta corporación, sobre la base de mirar la historia de cada uno de los candidatos, el trabajo político y lo que representa para el partido. Y, obviamente, para tomar esta decisión también es determinante el guiño del expresidente Álvaro Uribe, jefe natural de esas toldas.

Fuentes uribistas señalan que en ese grupo de congresistas sobresalen Ferro y Arias, por la activa participación en las comisiones donde tienen asiento (quinta y séptima, respectivamente) y la plenaria de la Cámara, tanto en proyectos propios y de la bancada o la coalición, como en debates de control político y otras intervenciones parlamentarias.

Además, destacan su reconocimiento por parte de sus compañeros de bancada, como en las otras colectividades.

Sin embargo, desde el año anterior el nombre que ha sonado con mayor fuerza en la bancada es el de Rodríguez, en parte como un reconocimiento a que obtuvo la mayor votación en el partido para la Cámara en las elecciones de 2018, con 104.000 votos. De haberse presentado al Senado en esa oportunidad le hubieran sido suficientes para alcanzar un escaño e incluso ubicarse detrás, aunque lejos, de los 875.000 votos del expresidente.

También Rodríguez se hizo muy visible por su papel como integrante de la Comisión de Acusación de la Cámara en las investigaciones al magistrado Gustavo Malo y al extogado Leonidas Bustos por el llamado ‘cartel de la toga’, que terminaron con la acusación en los dos casos ante el Senado, al determinarse que estarían involucrados en este episodio de corrupción que se presentó en la Corte Suprema.