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Foto Presidencia

Pos verdad y xenofobia

En el marco de la conmemoración del Día Nacional de los Derechos Humanos, el presidente Iván Duque pronunció un largo discurso en donde algunos de los presentes y quienes vieron la transmisión pudieron ver asomar las que calificaron como ‘cargas de profundidad’ contra críticos y contradictores de Gobierno, algunas veces en forma sutil y en otras muy frontal. Por ejemplo, cuando explicaba las políticas de su mandato para apoyar a los migrantes venezolanos, el Jefe de Estado señaló que “… son más de 5 millones de personas que han salido de ese territorio y cerca del 30% está en nuestro país. Desafortunadamente, en la época de la pos verdad, la migración puede caer fácilmente en el discurso de la xenofobia, como lo hemos visto en tantos lugares del planeta. Y cae también, a veces, en soslayar con indiferencia y aguantando a la distancia su propio accionar, pero no entenderla y abrazarla como un deber moral…”.

Peregrinaje burocrático

Duque aprovechó también su discurso para criticar el flujo lento de ayudas de la comunidad internacional para atender la crisis migratoria y lo hizo en un tono de reclamo: “Se han hecho muchas promesas de recursos, pero los desembolsos de esas promesas no avanzan con la misma velocidad con la que surgieron las promesas. Entendemos las afectaciones de la pandemia, pero después de la última mesa de donantes es imperioso que avancemos para que los recursos se materialicen, y no tengan que trasegar las instituciones por un amplio peregrinaje burocrático, sino que los recursos eficazmente lleguen a quienes lo necesitan. Ese es nuestro deber”.

Después de 14 millones

Pero el Jefe de Estado no terminó allí de hacer precisiones sobre la gestión de su gobierno y sobre todo en temas que la oposición ha tratado de cuestionar: “Como también es equidad la vacunación generalizada. Un plan nacional de vacunación pensado desde la población más vulnerable a los estragos del virus, y llegando también a los que están menos expuestos. Pero haciéndolo de manera democrática, donde no fuera el privilegio o el amiguismo el que determinara el acceso, sino la posibilidad de hacerlo en todo el territorio. Empezando por el ejemplo del Presidente de la República, porque me apliqué la vacuna cuando me correspondía, de conformidad con el plan, después de 14 millones de colombianos”.

Pos verdad y verdad

Y, claro, no podía dejar por fuera en el balance de lo hecho por su administración en materia de derechos humanos, el tema de la Fuerza Pública y la paz, en donde de nuevo apuntó a los críticos: “… Muchos han pretendido en el discurso de la pos verdad tratar de igualar a quienes han lacerado la institucionalidad y la legalidad, con quienes la han defendido con gallardía y valentía…”. Señaló que “… la construcción de la paz no puede ser con impunidad” y que “la verdad es una sola y la verdad empieza por reconocer que no existen asesinatos políticos, ni secuestros políticos, ni extorsiones políticas, ni reclutamientos políticos: son violaciones a los derechos humanos, cométalas quién las cometa, y por lo tanto tienen que ser sancionadas”. Concluyó que “… constantemente, cuando se ha invocado el concepto de la Paz en Colombia, ha traído una larga estela de impunidad y de re victimización y, quizás, eso hace que, en muchos espacios, la violencia siga presente”.